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Para guaireños es ilógico que sus activos turísticos estén abandonados
Que el Estado venezolano desarrolle políticas idóneas para garantizar el avance del turismo social en Vargas luce como un objetivo certero y viable. Lo que resulta ilógico es que ese turismo social sea alentado desde un Estado al cual pertenecen los principales activos turísticos del Litoral Central, que se encuentran abandonados, en franco deterioro o simplemente subutilizados.
Para la Cámara de Comercio de Vargas el problema radica en que los planes estratégicos y promesas de desarrollo para el sector turístico en la entidad han quedado en simple retórica. "Cómo hablar de un turismo social si no tienes las estructuras o los medios operativos para desarrollarlo. Los costos no pueden ser adjudicados a los inversionistas privados, sino al Estado, quien asumiría el diferencial de los costos. En el caso particular de Vargas los principales activos turísticos como los grandes hoteles de Caraballeda, el Teleférico y la Marina, por nombrar algunos, carecen de un plan serio de reactivación, con fecha concreta de ejecución. Todo ha sido promesas. Su apertura no solo significaría las posibilidades de poner operativas 850 habitaciones, sino también la reactivación de puestos de empleo, necesarios en el sector", reflexiona Cipriana Ramos, presidenta de la Cámara de Comercio de La Guaira.
La visión empresarial es compartida hasta por los comerciantes informales de las playas aledañas a los hoteles. "Si los hoteles estuvieran activos y a precios competitivos se llenarían de turistas y visitantes, que usarían nuevamente estas costas. Turismo social que activaría la economía. Pero así, con las obras paradas y abandonadas, eso no reporta ganancias para nadie", comenta Roy Gómez, quien vende vasitos con mariscos, conocidos como "rompecolchón" en la playa Sheraton.
Para representantes del sector turístico, el Estado ha sido negligente para afianzar políticas que permitan a las clases populares accesar a planes turísticos de calidad a bajo costo. "Cuando se habla de desarrollar el turismo social dentro de Vargas, es populismo puro. Y no solo hablamos de los grandes activos, sino de espacios como los balnearios: en el caso de Naiguatá y de Macuto, los vestidores, las duchas y las salas del baño permanecen en el suelo, invadidos por indigentes, usados como espacio para cometer fechorías. Y el balneario de Catia La Mar, un espacio popular y administrado por consejos comunales, no ha recibido dinero para recuperar la piscina que posee, ni los espacios de uso para sus visitantes", señala el dirigente Abraham Rodríguez.
Rodríguez coloca de ejemplo a la Ciudad Vacacional Los Caracas, donde de acuerdo a sus investigaciones como contralor social, estaría operativo 60% de su capacidad de hospedaje. "Ese es el modelo de turismo social, una ciudad con comodidades para ser disfrutada por la clase trabajadora, pero en lugar de ponerle empeño a concluir los arreglos de cabañas y hoteles, invertir para reactivar la piscina de agua salada y poner en funcionamiento El Mirador, el presidente Chávez visualiza turismo social a Los Roques, opción que a mi juicio es poco realista", sentencia el varguense.
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| Fecha publicada: 24/07/2010 Fuente: El Universal Tema: turismo
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