A Carolina Molina le llegó el momento que tanto ansiaba. Quería irse del país, pero la 'paraban' especialmente dos hijos pequeños y la incertidumbre de asentarse en una nación extranjera.
Pero mejor no le pudo caer. A su esposo, Roberto Martínez, le acaban de hacer una oferta de trabajo tentadora en Bogotá. Y vaya que debe serlo, pues desde hace unos años se desempeñaba en el departamento de Mercadeo de una transnacional estadounidense, en la cual no le ha ido nada mal, tanto que mantiene a su familia completa.
En agosto, el esposo de Carolina partirá a tierras colombianas y luego se irá ella con los niños, pues las clases estarán por comenzar.
La historia de Roberto y Carolina es apenas una de las tantas que vemos en la Venezuela de hoy, donde la denominada generación de relevo está viendo oportunidades más allá de las fronteras. Y no muy lejos, aquí mismo, a una hora y 20 minutos del aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía.
Quién lo diría; pocos años atrás Venezuela recibía a muchos vecinos que buscaban estabilidad y seguridad fuera de sus países.
Ambos profesionales cuentan con un inmueble ubicado en el este de la ciudad, al que sólo le pasarán la llave para que alguien le 'dé vueltas' de vez en cuando; acción contraria a la de otras familias de clase media, que venden para contar con un patrimonio que les ayude a establecerse en otro país. 'Qué va, primero la estabilidad de la familia', comenta Carolina.
La alternativa de ofrecer el inmueble en alquiler ni les pasa por la cabeza con tanto riesgo que observan hoy en el mercado.
En la capital colombiana los aguardará un nuevo hogar, en principio alquilado. Ellos verán si con el tiempo deciden comprar y echar raíces allá como están haciendo otros venezolanos, aprovechando la oferta inmobiliaria que por estos días se observa en la prensa nacional, de proyectos desarrollados o comercializados por nacionales en el país vecino.
El caso de Carolina y Roberto dista del de otros, que emprenden la huída por cuenta propia, sin tener empleo, en la búsqueda de un puesto de trabajo o con la intención de iniciar un emprendimiento y aprovechar la capacidad que caracteriza al venezolano de iniciar nuevos negocios.
Oferta y demanda
Desde hace un tiempo, en la prensa nacional se promocionan proyectos inmobiliarios, no sólo residenciales, ubicados en Bogotá. Por estos días, el mercado vecino despierta tanto interés como otros destinos de inversión de venezolanos -de individuos y de empresas-, como son los casos de Panamá y Miami.
Uriel García es director de Arrendamiento y Ventas de RV Inmobiliaria S.A., ubicada en Bogotá y que se promociona en la prensa venezolana como la empresa líder en el mercado inmobiliario.
La compañía dirige su oferta (apartamentos, casas, locales, bodegas y oficinas) a ejecutivos y empresarios venezolanos con el mensaje 'invertir en Colombia es la mejor opción', bajo las figuras de compra o arriendo (alquiler) en los sectores más exclusivos de la ciudad capital colombiana.
García comentó que desde hace tres meses se observa un 'movimiento' de empresas y de ejecutivos que van a hacer negocios y a montar empresas en Bogotá.
La compañía que representa les presta asesoría a la hora de buscar oficinas para montar allá y conseguir apartamentos o residencias para ejecutivos.
Pero RV Inmobiliaria S.A. es apenas una de las empresas del ramo que ofrece opciones tanto de compra como de alquiler.
Oikos Bienes Raíces, C.A., una compañía venezolana con más de 25 años de experiencia en la comercialización de inmuebles (oficinas y de uso residencial), está promocionando proyectos en Bogotá, Estados Unidos (Miami) y Panamá.
Consuelo Fernández, gerente de Ventas de la firma, dijo que siempre ha habido compradores para este tipo de proyectos internacionales.
Pero el caso de Bogotá le llama muchísimo la atención. Dice que ha escuchado que todos los días abre una empresa venezolana en Bogotá, y hace referencia a lo que representa hoy el mercado colombiano para muchos nacionales, ante la crisis del sector privado.
'En Panamá es posible conseguir a muchos venezolanos. Miami es un mercado cautivo de los coterráneos y ahora, después de la crisis inmobiliaria estadounidense, hay muchas oportunidades para invertir', señaló Fernández.
En 'combo'
Fernández observa que la gente que está emigrando con la familia es gente profesional, de clase media o media-alta, de más de 40 años, que no van en la búsqueda de un empleo común, sino con la visión de montar un negocio.
'Es una combinación de familia, casa y trabajo'. Un combo, pues.
Pero hay de todo, de acuerdo con Gana Dusek, directora de D&D Delgado y Dusek, empresa que se especializa en planificación y ventas inmobiliarias, también están comprando casa en Bogotá padres de jóvenes que están cursando estudios allá, otros lo hacen como una opción de retiro, especialmente en la búsqueda de un clima 'más tranquilo', o por trabajo y, en muchos casos se considera que es el momento de comprar.
María del Pilar Plata es asesora inmobiliaria en la capital colombiana. Comenta que cada semana atiende, en promedio, a una familia venezolana que decidió radicarse a 1:20 minutos del aeropuerto de Maiquetía. Por lo que la ruptura diplomática no ha afectado el interés de los venezolanos por ese destino.
Señala que la gran mayoría se va por su cuenta; pocos lo hacen porque los llamó o los trasladó alguna empresa.
Pero, ¿qué buscan los nacionales en Bogotá? Viviendas o locales para montar franquicias o negocios en solitario o en alianza con empresarios colombianos.
Cuando se trata de negocios, observa que en muchos casos los venezolanos están trasladando parte de la operación a Colombia, cuando no la llevan toda.
'Este año ha sido bastante fuerte', comenta Plata, quien estima que ha habido una movilización mayor desde hace cuatro meses.
Del lado de los particulares, señala que la atracción se basa sobre todo en la calidad de vida; servicios costosos, pero muy buenos; educación de alto nivel para los hijos, con posibilidad intercambio con universidades extranjeras y becas; comida muy económica de muy buena calidad, y seguridad ciudadana para movilizarse internamente, en lo cual -aseguró- aporta mucho el Estado.
Al referirse a las empresas, comenta que el Gobierno colombiano ofrece visa de residente a quienes inviertan más de 100.000 pesos. Además, destacó la posibilidad que tiene un extranjero que coloca su capital en el sector inmobiliario de expatriar ganancias a cualquier destino.
'Colombia te abre las puertas y te recibe con los brazos abiertos', expresa la arquitecta Gana Dusek, directora de D&D Planificación y Ventas Inmobiliarias.
Esta empresa ha construido inmuebles en Venezuela por más de dos décadas. De hecho, en la misma página de prensa donde se promovía un proyecto de vivienda en Chico Reservado, una exclusiva zona de Bogotá comparable a Campo Alegre, en el este caraqueño, se anunciaba un edificio de oficinas en El Rosal, en la capital venezolana.
Pero se trata del último en su portafolio, pues por ahora y 'hasta que no se aclare el panorama', no harán nuevas obras en el país.
La compañía abrió una oficina en Bogotá donde promueve sus proyectos.
Destaca como positivo del mercado inmobiliario colombiano el hecho de que se trabaje bajo un esquema fiduciario que garantiza que la obra no se inicia hasta que no se alcanza el punto de equilibrio.
Explicó que los bancos manejan el fideicomiso y van desembolsando los recursos conforme avanza la construcción.
Aun cuando los promotores obtienen en Colombia un rendimiento menor, el tiempo de ejecución de las obras es de 12 meses y no de dos años como aquí.
Le parece un punto favorable el hecho de que en el vecino país no haya sindicatos y que la semana de jornada de trabajo sea de 48 horas, de lunes a sábado. Aquí es de 40 horas, de lunes a viernes.
Quien construye al otro lado de la frontera tampoco tiene el dolor de cabeza por el aumento constante de los precios de los insumos producto de la inflación, de restricciones cambiarias o por la escasez.
Destacó la variedad de materiales de construcción que hay en el país y el hecho de que los inmuebles se entreguen con acabados, a gusto del comprador, listos para ocupar. Baños, closets y cocina, entre otros, se entregan listos. Lo que el comprador debe llevar son los enseres.
Se voltea la tortilla
En la década de los años 80 Venezuela cobijó a muchos colombianos. Fue el momento de la segunda ola de emigrantes. En la década anterior el destino elegido fue Estados Unidos.
De acuerdo con el censo de población de 2005 (Dane), de los colombianos que emigraron entre los años 70 y 90, 20% reside en territorio venezolano.
Ahora pareciera que se revierte la situación y se está haciendo común escuchar a gente cercana o conocida decir 'me voy para Colombia'.
Se calculaba que en 2006 residían en Colombia 6.000 venezolanos, lo que representaba 5,4% de la población extranjera con asiento en el país. El número ha crecido tanto que se señala que, después de Miami, el país vecino es el segundo destino de los emigrantes venezolanos. REGRESAR |