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| El escenario económico que se presenta para los últimos cuatro meses del año, parece predecir, una vez más, que el costo de la vida continuará haciendo mella en el poder adquisitivo de los venezolanos. Aun cuando los altos representantes del gobierno apuestan por una desaceleración de los índices inflacionarios en el país, la realidad parece otra por los distintos factores que en ella inciden. Quizás la principal medida para lograr contener la inflación, como lo es el control del gasto público, no pareciera estar en la agenda oficial, debido a que por ser un año electoral y por la propia esencia económica de final de año, se estima que habrá mucha liquidez y circulante en el mercado, lo cual permitirá más incrementos en los precios pagados por los ciudadanos por sus productos y servicios. En los últimos once años la inflación venezolana registró un promedio de 21,4% anual, según las propias cifras del Banco Central, sin embargo en los últimos 31 meses, el indicador mensual nunca ha estado por debajo de 1,2%, lo que demuestra que la misma mantiene un crecimiento puntual. Ello, sin tomar en consideración la variante interanual, debido a que a julio de este 2010 la misma se fijó en 30,5% y tomando en cuenta que en ese mes, el país tuvo la menor inflación de los últimos 16 meses, con 1,4% de variación intermensual, lo cual no significa que no afecte el costo de la vida, sino sencillamente que siguió subiendo pero en una proporción menor. Lo que no se explica es que aún se mantiene una política de control de precios. Esta variante se viene aplicando por lo menos desde hace un lustro (5 años), sobretodo en alimentos considerados de primera necesidad, como la pasta, el arroz, el café, la carne, la leche, el azúcar, la harina de maíz precocida y hasta en un tiempo estuvo el pan de trigo, del cual no se sabe si sigue regulado. Millones Otras causas se centran en el control de cambio de las divisas, debido a que el 90 por ciento de lo que se consume en el país es importado. El atraso en la entrega de las divisas autorizadas, la devaluación y la alternativa como lo es el mercado paralelo también han sufrido alzas continuas y profundas modificaciones que no permiten una estabilización de los precios. A ello se agrega que la administración pública se prepara para realizar nuevos gastos fiscales, amparados no solo por el presupuesto nacional, que a estas alturas ya ha ejecutado el 60 por ciento de sus recursos, sino por los créditos adicionales que la Asamblea Nacional ha autorizado hasta hoy que suman 31.200 millones de bolívares fuertes en créditos adicionales, lo que representa un aumento de 71,4% con respecto al mismo período de 2009, cuando se aprobaron Bs.F. 18.200 millones. A la par, es de destacar que el último trimestre del año, siempre ha sido el que más cifras aporta en el aumento de los precios. En ese lapso se pagan aguinaldos, utilidades y otras rentabilidades, y al haber más dinero en la calle, se gasta más, por lo que esa presión de la masa monetaria impulsa los costos. Además las compras que acarrean la propia época navideña y final de año. Al final también se hace presente la falta de confianza que existe en Venezuela, producto del cierre de empresas privadas de producción, las expropiaciones practicadas por el propio Ejecutivo, y en fin un clima de incertidumbre que recorre el territorio venezolano REGRESAR |
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