La relación energética entre Venezuela y Estados Unidos data desde principios del siglo XX. A raíz del descubrimiento de yacimientos petroleros en el estado Táchira, las empresas de EEUU, Reino Unido y Holanda se volcaron a nuestro país.
Para 1885, la figura de la concesión petrolera fue el instrumento mediante el cual las compañías trasnacionales concertaron con los gobiernos países propietarios para extraer la riqueza de los yacimientos descubiertos en sus territorios. Venezuela, país petrolero, se convierte fundamentalmente en un actor de interés para el monopolio petrolero internacional.
Pero esa atención cobró mayor fuerza entre la I y la II Guerra Mundial, cuando la industria de los hidrocarburos dio el gran salto para diversificar los procedimientos tecnológicos que permitieron la producción de nuevos derivados de petróleo y convertirlo en la principal, y más estratégica, fuente de energía del mundo.
En ese contexto, el crudo venezolano pasó a tener especial preponderancia.
Nuestro territorio se convierte en objetivo de las potencias extranjeras, debido al interés comercial que ya generaba la explotación del asfalto en 1890.
Posición estratégica. La crisis económica por la que pasaba EEUU en la década de 1930 y el temor de una nueva guerra mundial sentaron las bases para formar relaciones entre esa nación y América Latina. La situación para EEUU era complicada pues no tenía suficiente petróleo para abastecer a sus aliados sino para cubrir su demanda interna. Eso permitió colocar a Venezuela en una posición estratégica.
La II Guerra Mundial se inició en 1939 y Venezuela, hasta 1942, había adoptado una posición neutral frente a esa guerra, pero ello no hacía descuidar al Gobierno venezolano de los riesgos y los peligros que corrían los pozos petroleros. En consecuencia, había que asumir su defensa estratégica militar: '... Estamos al lado de los Estados Unidos y consecuentes con esa actitud estamos colaborando de acuerdo con nuestra capacidad en la defensa del continente' (Ministerio de Relaciones Exteriores. Libro Amarillo presentado al Congreso en sus sesiones ordinarias, 1943).
Sin el petróleo criollo, esa guerra difícilmente hubiera sido ganada por los aliados o por EEUU. Esa crisis dio como resultado acuerdos y ventajas para ambos países que se mantuvieron a lo largo de los años, enmarcados por una relación de interdependencia, que en materia energética ha permitido que EEUU sea el primer socio de Venezuela.
Diversificar mercados. A finales de 1989, Venezuela se proyectó en el mundo como un fuerte suplidor de hidrocarburos a sus clientes en todo el mundo.
Del total de las exportaciones venezolanas, más de la mitad van hacia EEUU. Y esa ha sido la tendencia en los últimos años.
Sin embargo, desde 2003 a la fecha, la política petrolera provocó un cambio radical en los negocios energéticos de Venezuela con otras naciones.
Nuestro país acentuó sus relaciones con la región y comenzó a darles prioridad a otros socios menos tradicionales. China, India y Bielorrusia, entre otros, abarcan más espacio en lo que a exportaciones se refiere; en cambio, Estados Unidos empezó a recibir menos barriles criollos. La estrategia del Gobierno es la de diversificar los mercados.
Es así que las exportaciones a EEUU, que se ubicaban en 2007 en 1 millón 461 barriles diarios de crudo (69% del total colocado en ese mercado), pasaron a 1 millón 228 barriles diarios el año pasado, lo que representa 61% de todas las exportaciones criollas de crudo según cifras de Pdvsa.
Venezuela cuenta además con varios activos en el país del norte. Citgo, filial de Pdvsa, es una empresa dedicada a la refinación y comercialización de combustible en esa nación a través de algunas estaciones de servicio. Somos actualmente uno de los cinco suplidores de crudo de EEUU, mientras las importaciones estadounidenses son relevantes para el comercio exterior venezolano. Ambas naciones se apoyan en intereses difíciles de cancelar. REGRESAR |