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La importancia del petróleo crece cuando se generan conflictos militares o políticos, en los que intervienen, directa o indirectamente, los grandes países desarrollados, cuando se presenta una escasez real o potencial en el suministro del hidrocarburo e incluso por una huelga.
Estas situaciones provocan incertidumbre y sobreprecio del barril, elementos que han llegado a provocar turbulencias en el mercado petrolero.
Pero con la intención de instaurar orden en el escenario petrolero se abrieron caminos a pactos de conveniencia que buscaban instaurar orden y paz en el escenario petrolero. Estas alianzas fueron las que inspiraron la formación del pacto petrolero, en septiembre de 1960 y gracias a la iniciativa del ministro de minas venezolano, Juan Pablo Pérez Alfonzo, se conformó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep). Los gobiernos de: Bagdad, Arabia Saudita, Kuwait, Irán y Venezuela habían decidido enfrentar a las grandes empresas transnacionales para defender los legítimos derechos de sus pueblos.
Pero no todo fue fácil. La Opep debió enfrentar varios altibajos desde su creación. Hacia 1999 el panorama energético mundial había experimentado cambios significativos y la participación de la organización se había reducido hasta 40%, mientras surgían importantes exportadores no miembros del grupo, como México y Rusia.
Hace un poco más de una década los precios del oro negro se colocaron en sus niveles más bajos, apenas superaban $9 el barril y, en Venezuela, el crudo se cotizaba en $7,30. De allí que el presidente de Argelia de ese momento, Liamine Zeroual, envía una carta a todos los Jefes de Estado de los países miembros de la Opep, en la que propone convocar una II Cumbre de la organización y tomar decisiones políticas urgentes.
En defensa de los precios. Para acordar una reducción en la producción, de manera de obtener un leve aumento en los precios y otorgarle mayor fuerza política a la organización, Venezuela logra que la II Cumbre de la Opep se realice en Caracas, luego de un periplo por el Medio Oriente, encabezado por el presidente de la República Hugo Chávez. Habían pasado 30 años desde la última reunión de Jefes de Estado de los países miembros.
En aquel entonces lo fundamental para la organización era reivindicar el valor estratégico del crudo. El grupo aspiraba a que el desarrollo de la explotación petrolera en los países de la Opep se hiciese en función de sus propios intereses económicos, en contraposición a la maximización de beneficios que en el ámbito mundial buscaban las ex concesionarias.
Por ello, la estrategia Opep de ese entonces fue la de uniformar sus políticas petroleras para defender los precios.
Hoy en día, esta defensa continúa siendo el pilar estratégico de la organización. La táctica actual ha sido tratar de mantener los precios petroleros dentro de un nivel que permita a sus miembros recaudar los ingresos que demandan sus economías. Venezuela ha señalado que el precio idóneo del barril debe oscilar entre 70 y 80 dólares.
Después de cinco décadas, la Opep reafirmó el carácter crítico y el valor del recurso petrolero, elevando su importancia hasta convertirlo en un bien estratégico.
Ha logrado la soberanía plena sobre el recurso, ha mantenido una razonable cohesión dentro de la organización, compatible con las diferencias ideológicas existentes entre el capitalismo y socialismo, las discrepancias religiosas entre islamismo y judaísmo, islamismo y cristianismo y aún entre las mismas ramas del Islam. En septiembre el poderoso grupo cumple 50 años de fundado. REGRESAR |
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