| El pasado 10 de agosto, los presidentes de Colombia y Venezuela acordaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre los dos países. Esto ocurrió tan sólo unos días después de inaugurada la Administración Santos (2010-2014) y, sin lugar a dudas, augura la posibilidad de iniciar una nueva etapa en dichas relaciones. Ojalá se logre superar la turbulencia generada por el obsesivo gobierno bolivariano-socialista del Presidente Chávez. Sin embargo, una cosa es restablecer las relaciones diplomáticas y otra, más lenta y tortuosa, retomar el dinamismo comercial que se tuvo entre los años 2003-2008. Durante dicho período, se triplicaron las exportaciones de Colombia a Venezuela, alcanzando el pico de US$6.100 millones. A todas estas, cabe preguntarse por el papel qué estará jugando la tasa de cambio en el restablecimiento de dichos flujos comerciales. Como se recordará, durante el año 2009, el desplome del precio internacional del petróleo y las restricciones del CADIVI a los productos colombianos generaron escasez de divisas para dichos flujos comerciales (ver Informe Semanal No. 1040 de agosto de 2010). Así, un 70% de ellos pasaron a negociarse a la tasa de cambio paralela (Bs. 6.2/dólar en promedio durante el año 2009) y el 30% restante a la tasa de cambio oficial (Bs2.15/dólar). En enero de 2010, la tasa de cambio oficial (bolívar-dólar) tuvo que devaluarse de Bs2.15/dólar a Bs.2.6/dólar para la canasta básica de productos y a Bs. 4.3/dólar para la petrolera (ver Informe Semanal No. 1015 de marzo de 2010). Entre tanto, la tasa de cambio (bolívar-dólar) del mercado paralelo ha continuado devaluándose a lo largo del año 2010, promediando Bs. 7/US$. Esto a pesar de las restricciones que, desde mayo, impuso en dicho mercado el Banco Central de Venezuela (BCV) y de las emisiones de bonos gubernamentales que han permitido ofrecerle al mercado hasta US$6.000 millones recientemente. La relación peso-bolívar Así las cosas, Anif estima que los exportadores colombianos enfrentarán una tasa de cambio nominal (bolívar-dólar) promedio de Bs.6.2/US$ durante el año 2010. Esta resulta superior en un 24% a la observada en 2009 (Bs.5/dólar) y hace que las exportaciones de Colombia hacia Venezuela se hayan encarecido, generando problemas adicionales a los del bloqueo comercial ya señalado. Ahora bien, a la hora de la facturación lo que cuenta es la relación peso-bolívar. ¿Cuál ha sido la trayectoria en este frente? en primer lugar, cabe señalar que la tasa de cambio (peso-dólar) ha venido registrando una apreciación media del orden del 10% anual a lo largo del presente año. En segundo lugar, ya hemos comentado cómo se ha tenido una devaluación nominal bolívar-dólar del orden del 24% anual. Esto, unido al diferencial de inflaciones, arroja una apreciación del 17% real anual en la relación peso-bolívar al corte de septiembre del 2010 (ver gráfico 2). Así las cosas, la inflación venezolana (30% anual) no será suficiente para compensar los movimientos de la tasa de cambio cruzada bolívar-dólar-peso. En síntesis, vemos que no es sólo un problema de diplomacia y bloqueo comercial, sino también de precios relativos lo que afecta a las exportaciones colombianas a Venezuela. Hoy por hoy, nuestros productos resultan un 17% más costosos para los potenciales compradores venezolanos. De allí la importancia de enfrentar este grave problema de forma combinada, a saber: a) a través de un compromiso del gobierno para evitar mayores monetizaciones (hasta la fecha, el conjunto de Tesorería-Ecopetrol habían traído al país cerca US$1.700 millones); b) control al endeudamiento externo del sector privado; y c) controles de capital (donde sea pertinente) para evitar mayores presiones sobre la relación peso- dólar. ✍ Sergio Clavijo REGRESAR |