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| La presión a la que se está viendo sometida Venezuela en los mercados secundarios de deuda por la desconfianza sobre su solvencia ha disparado la prima de riesgo del país hasta los 1.225 puntos (EMBI+). Pero ¿Qué es y qué significa para las finanzas de un Estado que suba la prima o que aumente la rentabilidad de sus bonos? Este último capítulo ha puesto en el primer plano de la actualidad algunos términos económicos a los que los ciudadanos no estaban acostumbrados o no conocían. ¿Qué es la prima de riesgo? Es el sobreprecio que exigen los inversores por comprar la deuda de un país frente a las Letras del Tesoro de Estados Unidos, cuyo precio es el que se utiliza como base o referencia ya que está considerada como la más segura y es menos propensa a sufrir bandazos en función de factores coyunturales o puntuales -crecimiento, déficit... En términos generales se puede traducir por cuánto dinero es necesario para que los compradores dejen de lado sus temores y olviden el riesgo que conlleva entrar en la deuda de los países señalados por los problemas arriba mencionados de déficit o escaso crecimiento. La razón de este rechazo es que si el inversor sospecha que no entra dinero en las arcas del Estado o no el suficiente, tampoco habrá fondos para pagar a quienes adquirieron su deuda. ¿Cómo se fija la rentabilidad de los bonos? Antes de explicar cómo se mide la prima de riesgo hay que abordar qué es la rentabilidad de la deuda de los países y cómo se fija. El Estado o las empresas del Estado realizan sus emisiones a través de subastas en el mercado primario de deuda soberana a un precio -interés- que varía en función de la demanda o el plazo de vencimiento de los títulos, pero que no cambia a lo largo de su vigencia. Los títulos pueden ser a corto (3, 6, 12 o 18 meses) o largo plazo (3, 5, 10, 15 o 30 años), pero cuanto mayor es, los inversores exigen más rentabilidad, ya que no van a volver a disponer de su dinero hasta que concluya este tiempo y necesitan un buen incentivo para tomar la decisión. Los compradores de los títulos son los llamados inversores institucionales: bancos, grandes empresas y pequeños inversionistas que requieren de dichos bonos para cambiarlos en dólares. ¿De qué depende? Así, en momentos como los actuales, cuando los inversores priorizan la seguridad, aumentan las solicitudes para entrar en la deuda venezolana, no considerada como refugio contra el chaparrón que está cayendo sobre el país y su futuro, ya que no hay una sólida confianza en que pagará religiosamente pase lo que pase. Por este motivo, ante la abultada demanda especulativa, sube el interés de sus bonos, actualmente en torno al 14% en la deuda a 17 años Y 19% para el 2015. Esto es, por cada 100 dólares de deuda venezolana este plazo, el comprador recibe 14 o 19 dólares anuales hasta que, una vez cumplidos los plazos, se le devuelva el 100% de su inversión. ¿Cómo se calcula la prima de riesgo? Los bonos una vez emitidos, se intercambian libremente en los mercados secundarios de deuda a un interés o rendimiento que varía a cada momento en función de la demanda. Es aquí donde se calcula la prima a partir de la diferencia entre los bonos a 10 años de un país frente a los de Estados Unidos ya que este mercado, que tiene el mismo perfil de inversor que el primario, es más permeable a las circunstancias concretas que afectan a cada Estado en un momento concreto y refleja mejor la percepción del riesgo de los inversores. No obstante, aunque son mercados diferenciados, se retroalimentan entre ellos ya que el interés al que cotizan los bonos en el secundario siempre se acaba trasladando al primario y, por tanto, al precio de las subastas que realiza el Tesoro y, de ahí, a las arcas del Estado en cuestión. Y vuelta a empezar. ¿Qué efectos tiene para las arcas del Estado? Por tanto, si las Letras del Tesoro americano a 10 años se venden en el secundario al 2,62% frente al 19% que piden por los de Venezuela dada las posibilidades de que tenga problemas a la hora de pagar, la prima es de 16 puntos porcentuales. O dicho de otra manera, cuando la prima se traslada a las subastas del Estado, si Estados Unidos, con poco riesgo, tiene que pagar 2,62 dólares por cada 100 dólares de deuda a 10 años que emite para financiarse, a Venezuela, que tiene más riesgos, se le exigen 19 dólares. Si multiplicas la diferencia por las decenas de miles de millones de deuda que cada año emite Venezuela para financiarse, la cifra que resulta no es nada desdeñable. A modo de ejercicio teórico sobre el caso concreto de Venezuela y si se aplica este diferencial al total de la deuda externa en circulación que había a cierre de octubre por $68.884 millones de dólares, el Banco Central debería abonar un sobreprecio de 11.021 millones de dólares frente a Estados Unidos. ¿Cómo afecta a los bancos? Haciendo bueno el refrán de dime con quién andas y te diré quién eres, los bancos de cada país son indisolublemente dependientes a lo que suceda con el Estado en cuestión. Si el país tiene problemas, ellos tienen problemas, por lo que cuando acuden al mercado interbancario - donde las entidades se prestan dinero entre sípara financiarse, pagan más o menos en función de si la prima es alta o baja. Y si a los bancos les cuesta más dinero captar fondos, también incrementarán los intereses que les cobran a sus clientes por los créditos. En consecuencia, si los préstamos son más caros, hay menos dinero para las familias y las empresas, con lo que gastan menos y lastran la recuperación de la economía. Y si se crece menos, menos empleo y menos ingresos por impuestos tiene el Estado y más desembolso por las pensiones. Con menos fondos, registra más problemas para reducir el déficit y pagar a sus acreedores, con lo que cada vez resulta más difícil volver a un estado de solvencia mientras la partida por intereses aumenta imparable, y como gasta más de lo que ingresa decide sacar la tijera y se resiente el crecimiento. ¿Que supone para el conjunto de la economía? Para hacerse una idea de cómo está el patio, si la prima de Venezuela está en torno a los 1.225 puntos básicos, la de Grecia, el país que abrió la caja de los truenos de la crisis, está en 900, y la de Irlanda, el segundo en caer, en 600. La de Portugal, considerado como la próxima víctima, se mantiene en 440. Según cálculos de Bruselas, si un país tiene una prima de 400 puntos básicos y no toma medidas, es probable que el impacto del sobrecosto por financiarse en el conjunto de su economía genere un impacto negativo en el Producto Interior Bruto de un 0,8% anual. Una cifra que, en estos momentos cuando hemos llegado al 5,4% negativo y cerraremos el 2010 en torno al 2 por ciento en rojo, puede suponer la frontera entre el éxito y el fracaso, más hacia este último. REGRESAR |
| Fecha publicada: 03/12/2010 Fuente: Reporte Tema: economia Tags: Emisión de Bonos
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