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Ventas flojas, falta de suministros y pérdidas económicas son los problemas que confrontan los comerciantes de Higuerote, municipio Brion, debido a la inundación que colapsó 80% de la ciudad. Desde el miércoles no ha habido actividad bancaria y las farmacias tampoco han abierto sus puertas.
Juan Manuel Aguiar, propietario de un frigorífico de la calle Terraplén, dejó de vender BsF 2 mil el miércoles pasado, pues el agua impidió llegar al establecimiento. Lo mismo ocurrió con otros comerciantes, por lo que la gran mayoría se mantuvo cerrado en el casco central.
En un supermercado de la avenida Barlovento, el encargado -que no quiso identificarse- indicó que ese mismo día dejaron de vender BsF 5 mil.
Las calles adyacentes del centro, como los cinco sectores de Barrio A Juro, ferreterías, talleres, cybers, entre otros, ayer mantuvieron las santamarías abajo, pues persistía la anegación.
Fanny Dávila y su familia tienen una venta de bicicletas, que también recibió el embate de las aguas. Este jueves amanecieron quitándole el barro a las 'bici'. Se dañaron numerosos repuestos y calcula una pérdida de BsF 5 mil. Espera que el pueblo se recupere para que mejoren las ventas de diciembre.
John Domínguez, propietario de un local de comida, perdió huevos y muchos alimentos; el depósito se inundó.
Las aguas descendieron en la avenida Barlovento. Luis Mejías y Frailey Blanco, de un frigorífico y una panadería, no reciben provisiones desde la mañana del martes pasado. La mercancía en depósito y neveras alcanzará para uno o dos días.
Vecinos denunciaron que algunos comerciantes se aprovecharon de la necesidad de la gente. Vendieron medio cartón de huevos a BsF 19, cuando el precio real es de Bsf 13 y una vela de BsF 0, 70 costó BsF 2,50.
Dificultad. Transitar por Higuerote es toda una odisea. Hay que dar muchos rodeos para encontrar una vía seca.
A diversas comunidades sólo se puede entrar a pie y la mayoría de las viviendas están anegadas desde que empezó la inundación la tarde del martes pasado.
Las 620 familias de las calles Larga, México, Democracia, Muruy y Los Ranchos se quejaron de la falta de luz y agua potable. La comida se les dañó.
La alcaldesa de Brion, Liliana González, y el gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, llevaron agua y alimentos, pero no alcanzó. Claman por vacunación, porque niños y adultos se enfermaron tras tres días expuestos a la inundación. REGRESAR |
| Fecha publicada: 03/12/2010 Fuente: Últimas Noticias Tema: compra
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