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Venezuela está pagando hasta más del doble por las plantas de generación eléctrica que está negociando en los mercados internacionales.
Según el analista del entorno eléctrico, José Aguilar, esta realidad tiene varias respuestas, entre ellas, que la desesperación con la que Venezuela está demandando, tanto las plantas como los repuestos, abona el terreno para el abuso por parte de los suplidores foráneos.
En el caso de las plantas generadoras que se están construyendo: Termocentro y Termosucre (plantas térmicas de ciclo combinado) analistas destacan que la instalación de los 1.000 megavatios que suman las dos, está resultando muy onerosa. Los desembolsos se calculan en 2.400 millones de dólares.
Estos mil megavatios instalados en cualquier otra latitud del mundo no superarían los 1.000 millones de dólares, en el peor de los casos, comenta el ex director de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados de Venezuela (Opsis), Miguel Lara.
El elemento corrupción es otro de los factores que no se descartan. Analistas comentan que una buena parte de ese abultamiento de costos tiene que ver con el manejo turbio de los recursos de los que se dispone para la adquisición de estas termoeléctricas.
Según Lara, el Gobierno está consciente de que se está pagando más por esas unidades, sin embargo, la urgencia y la necesidad por incorporar megavatios al Sistema Eléctrico Nacional puede más si se toma en cuenta que la construcción de estas termoeléctricas se lleva más de dos años. Mientras que desmarañar las telarañas de la corrupción siempre resulta una tarea muy difícil de acometer.
Luz para la misión vivienda
La Gran Misión Vivienda llega a presionar la adquisición de plantas eléctricas. Según estimaciones de José Aguilar, los 2 millones de viviendas requieren de 6.000 megavatios en los próximos años, lo que significa incorporar 1.000 megavatios interanuales en ese tiempo, adicionales a los planes ya definidos por el Ministerio de Energía Eléctrica.
Aclara Aguilar que estas estimaciones contemplan potencia para sistemas de bombeo y alumbrado público.
Para el cierre de este año el Ejecutivo Nacional tiene previsto sumar al SEN cerca de 4.000 megavatios, cifra nada despreciable pero insuficiente para los analistas consultados, y más aún si se tiene que las 153.000 viviendas absorberán su porción.
El Gobierno prevé que la reactivación de la construcción impulsará el crecimiento económico. Sin embargo, analistas aseguran que la propia dinámica del plan de vivienda exigirá muchos más megavatios para mover los engranajes de la economía, que no lucen posibles al menos en el mediano plazo.
El enorme déficit en la generación eléctrica mantiene represado el crecimiento de la demanda, toda vez que el sistema se encuentra vulnerable, al punto que de exigirse un megavatios más al sistema se producen apagones. REGRESAR |
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