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En la ciudad venezolana de Valencia los apagones son tan comunes que, a modo de broma, los pobladores llaman “alumbrón” al período en que cuentan con fluido eléctrico.
La aguda crisis eléctrica que sufrió el país petrolero el año pasado está lejos de terminar y la amenaza de un apagón generalizado es una pesada carga para los planes reeleccionistas del presidente Hugo Chávez. Asimismo, la crisis ralentizaría la recuperación económica y seguiría presionando las ventas de derivados petroleros.
En el 2010 el Gobierno culpó a la sequía por la crisis eléctrica y luego de que la temporada de lluvias recuperó los embalses -de donde proviene el 70 por ciento de la electricidad del país- las acusaciones apuntaron a los “sabotajes”.
“El nivel de los embalses nunca fue el problema de los primeros racionamientos. El problema es que la disponibilidad de generación térmica es muy baja”, dijo el ex gerente de la oficina estatal de planificación eléctrica OPSIS, Miguel Lara.
Consciente de que la crisis eléctrica del año pasado le costó varios puntos de popularidad que necesitará si quiere reelegirse hasta el 2018, Chávez anunció una millonaria inversión de 21.000 millones de dólares para el sector en los próximos años.
“Los planes se quedan en deseos porque las empresas eléctricas se han politizado en exceso, desplazando a los profesionales que sabían cómo planificar”, opinó Lara.
En el 2007 Chávez, que ha nacionalizado vastos sectores de la economía con el fin de instaurar el socialismo en Venezuela, se hizo de gran parte del sistema eléctrico al estatizar La Electricidad de Caracas donde tenía mayoría accionaria la estadounidense AES Corp... REGRESAR |
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