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Su arraigo en los comedores locales desde el siglo XIX no lo libra de la globalización.
El más vernáculo de los platillos venezolanos contiene ingredientes que actualmente se obtienen de al menos cinco países, pues de no ser por las importaciones, el pabellón, conocida síntesis cromática de las razas que se mezclan en estas tierras, se conocería tan sólo como un arroz con tajadas.
El último anuncio del ministro de Alimentación, Rafael Oropeza, confirma la presencia extranjera en el plato nacional. Llegaron al país 2.300 toneladas de caraotas negras, importadas por comercios privados desde China y Argentina.
La Corporación Boanerge y Asociados, de Barquisimeto, se cargó con 500 mil kilos; la larense Venezuela Sifut, con 470 mil kilos; la Distribuidora Enijor, ubicada en Los Teques, con 300 mil kilos, y comercial Agrolindo, de Aragua, con 400 mil kilos de caraotas.
En lo que va de 2007 se han importado 28 mil toneladas de negras leguminosas, y se esperan otras 115 mil toneladas más en compras al exterior. Unas 3 mil toneladas provendrán de Nicaragua, señaló ABN, como parte de un acuerdo con el gobierno centroamericano.
Las importaciones han servido para sopesar la improductividad histórica de este rubro en los campos venezolanos. “Este gobierno ha intentado hacer un plan de caraota, pero resulta más barato importarlas”, dijo Germán Briceño, presidente del Instituto de Políticas Agrícolas de Fedeagro (IPAF). “Hace falta mucha investigación y desarrollo tecnológico para la caraota”.
La superficie sembrada en Venezuela de caraotas abarca sólo para el 8% del consumo, según la Cámara Nacional de Productores de Semillas (Canaprose), pero eso no revierte su popularidad.
Las caraotas negras son las leguminosas más consumidas en el país con un promedio anual de 2,9 kilos por persona, seguida del frijol con 1,2 kilos, según el IPAF.
El Ministerio de Agricultura y Tierra calcula sembrar 26.533 hectáreas de caraotas entre noviembre de 2007 y mayo de 2008, según las estadísticas del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA).
CARNE BRASILERA
El incremento del consumo de carne ha impulsado importaciones desde Brasil y Colombia. Entre 2003 y 2006 el rebaño vacuno se estancó, mientras la población del país creció en cuatro millones y el consumo promedio pasó de 17 kilogramos a más de 21 kilos.
Esas cifras impulsaron las compras en el exterior. En 2006, se importaron el equivalente a 613.443 cabezas de ganado, 36% más que en 2005. De Colombia provinieron 345.238, y otras 224.148 de Brasil.
En el primer semestre de 2007, Colombia restringió la exportación de carne, beneficiando a Brasil que subió en 448,9% la venta de carne deshuesada a Venezuela. Además, entre junio y julio, han llegado 55 mil toros gordos brasileros, según las estadísticas del Consejo Venezolano de la Carne (Convecar).
Sin embargo, las importaciones no han equiparado la demanda, y la carne sigue siendo escasa en los establecimientos comerciales, según Convecar, lo que presionó el alza de los precios a niveles muy elevados en 2006, y que no se han moderado todavía en este año.
ARROZ SUFICIENTE
El invitado blanco del pabellón alcanza para todos. Los productores de arroz esperan que entre julio y diciembre la cosecha de invierno proporcione 505 millones de kilos en 101 mil hectáreas sembradas.
“Lo que está en campo garantiza la demanda nacional”, dijo Fuaz Kassen, presidente de la Federación Venezolana de Asociaciones de Arroz (Fevearroz).
Los productores propusieron una concertación con los industriales y el Estado para cumplir con la demanda nacional. Entre ellas, Kassen mencionó el cierre de las fronteras para las exportaciones desde hace dos meses, la prohibición de las importaciones y el incremento de la producción del ciclo de verano. De las 77 mil hectáreas sembradas en el verano de 2006, esperan subir hasta 90 mil este año, principalmente en Guárico, Portuguesa y Cojedes.
Si se cumple la tasa de incremento requerida, Kassen espera que se reabran las fronteras para regresar a los niveles de exportación de 2004. Las importaciones se contienen, asegura Kassen, porque “el arroz más barato en el mundo es el venezolano”, aunque advierte que algunos industriales hacen lobby, hasta ahora infructuoso, para que el Estado realice importaciones.
PLÁTANO SÍ HAY
El plátano, elemento dulzón del pabellón, se produce principalmente en Trujillo, Zulia, Mérida y Miranda.
Los costos de producción provocaron desde 2001 la caída de la superficie cosechada, pero repuntó en 2005; sin embargo, la productividad del rubro ha venido en aumento.
• FUERA DE CONTROL
La carne, el arroz, las caraotas, así como el azúcar y el aceite utilizados en la cocción del pabellón, están encerrados en el control de precios. Dos encuestas en restaurantes muestran las diferencias entre los valores de papel y los que se consiguen en los mercados.
El corte de falda de la carne, clasificado como carne de segunda, debería venderse en 9.400 bolívares el kilo, y sin embargo se consigue entre 14 mil y 16 mil bolívares. El paquete de medio kilo de caraotas negras, aunque su precio está fijado en 960 bolívares, se consigue entre 5 mil y 7.600 bolívares, según los encuestados.
El arroz, aseguran los restauradores, sí se consigue al precio oficial de 1.785 bolívares; y el plátano, a mil bolívares la unidad.
Con los ingredientes a esos precios, el plato criollo se puede conseguir entre 17 mil y 18 mil bolívares. REGRESAR |
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