El Gobierno de Estados Unidos viene arrastrando uno de los déficit fiscales más grandes de su historia, pero también un saldo negativo en la balanza de pagos producto de las altas importaciones chinas. En consecuencia, el dólar ha venido perdiendo valor en todo el mundo.
Hace menos de un año con un euro se compraban 1,18 dólares, pero hoy la moneda europea cuesta 1,38 dólares. Un par de años atrás se requerían 2,50 reales brasileños para obtener un dólar, hoy sólo se necesitan 1,88 reales. Hace un año, con 12 pesos mexicanos se compraba un dólar, hoy se adquiere un dólar con 10,8 pesos. Y así, la lista de cómo el dólar se ha debilitado respecto de otras monedas extranjeras es interminable.
Curiosamente, eso no es lo que ocurre en Venezuela, donde ha sido el bolívar el que ha perdido su poder de compra. Si no, que lo diga su propio bolsillo, carcomido por ese virus llamado inflación que, a pesar de los lamentos bolivarianos, es producto del ritmo que sobre la economía nacional marca el dólar no oficial.
En este país, con ingentes ingresos petroleros, a comienzos de 2006 se requerían 2.700 bolívares para obtener un dólar permuta. Sin embargo, la semana pasada se llegó a necesitar hasta 4.550 bolívares para obtener uno de los preciados billetes verdes.
De modo que la moneda venezolana anda su propio camino y se mantiene al margen de la situación que enfrentan las divisas de otros países de la región. No obstante, esto no la exime de los mismos problemas que aquejan a Latinoamérica.
Especialmente, la inflación, cuyo índice anualizado ya alcanzó 17,2%, siendo la más elevada de la región.
Y ¿por qué Venezuela exhibe niveles tan altos de inflación? Sencillamente porque el Gobierno se niega a intervenir en el mercado cambiario.
Las emisiones de deuda, a través de la segunda colocación del Bono del Sur y de los PDV Bonos, resultaron insuficientes para aplacar la sed del mercado.
Los inversionistas se crearon expectativas con una tercera emisión del Bono del Sur.
Se estima que cuando salga lo haga pon un monto inferior a lo esperado. Por ello, el dólar permuta se dispara y la inflación superará la meta gubernamental de 12% para el cierre de este año.
El otrora ministro de Planificación Felipe Pérez dijo una vez que es cuestión de expectativas y psicología. La pregunta es quién está manejando esas expectativas y la psicología. REGRESAR |