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Discúlpeme, señor Rodrigo... Yo sé que Ud. es un "Cabezas" en eso de la economía popular y que es todo un "chivo" en el MinPo-Pu-Pa-Fi... El antiguo ministerio de finanzas, pues; pero a la mayoría de los mortales como yo, que además siempre he sido muy malo para las matemáticas, nos preocupan esas "verrugas en el camino" de las que Ud. habló en estos días, justo en la instalación del foro "Plan Bolívar Fuerte", desde el Museo Histórico Militar. No es por nada, ministro, pero desde ese museo, el Bolívar Fuerte lo que nos puede salir es medio pataruco... ¿Ud. no recuerda lo que pasó ahí en 1992? Es que en ese sitio actúan energías extrañas que cambian el curso de la historia. Lo digo sólo por cábala, Sr. Rodrigo. Si quiere no me haga caso.
El título de este artículo viene a colación porque Ud. no fue del todo claro cuando afirmó que habían encontrado varias verrugas en estos años. Esas verrugas, según Ud., habrían dificultado el crecimiento económico y el desarrollo social del país. ¿A qué verrugas se refiere, señor Cabezas? Explíquese. En Venezuela pueden verse verrugas de todo tipo. Yo sé dónde hay una, señor ministro, pero dudo que Ud. esté hablando de la misma a la que yo me refiero. No sólo las que saltan a la vista son las más importantes. Hay verrugas en el alma; verrugas en el corazón... Y existen verrugas ideológicas, que para mí, son las más peligrosas.
Quiero que sepa que yo confío en Ud., y sobre todo en ese mago de la economía socialista endógena como es el señor Giordani. Hay que ver que ese señor sí sabe lo que dice. A mí me encanta oírlo. Es que habla tan bonito. La verdad es que no sé si lo que dice es viable o no, pero lo dice con tanta seguridad que a mí me tiene convencido de que vamos por buen camino...
Un camino sin verrugas, ¿verdad?... Bueno, eso es lo que esperamos todos.
Sólo tengo una observación, don Rodrigo. Usted criticó la postura de algunos economistas de derecha y otros expertos del Banco Mundial y el FMI que recomiendan recortes... Y preguntaba muy orondo, ¿Dónde quieren que recortemos? ¿En los salarios de los profesores? ¿En las pensiones de los viejitos? ¿En los gastos sociales de salud y educación? Yo tengo una sugerencia, señor ministro: comience por recortar lo que se traga la corrupción. Con eso nos conformamos. REGRESAR |
| Fecha publicada: 22/08/2007 Fuente: El Mundo Tema: economia
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