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| A partir del 2004 la economía venezolana ha mostrado una fuerte recuperación económica luego de los efectos que sobre ella tuvo el paro petrolero. Sin embargo, a este respecto nos surge una pregunta, ¿es sostenible dicho crecimiento? Cuando observamos más a fondo los factores que han influido en este notable crecimiento no podemos dejar de observar el comportamiento de los precios del petróleo, ya que la economía venezolana desde comienzos del siglo XX ha sentado sus bases y sus instituciones alrededor del llamado oro negro. En Aristimuño Herrera & Asociados, tenemos una visión muy optimista del potencial económico del país. Sin embargo, somos muchísimo menos apasionado, en cuanto a la posibilidad de transformar el potencial de la economía y su crecimiento de los últimos tres años en una prosperidad duradera. Los altos precios del petróleo y específicamente la cesta petrolera venezolana, ha tenido un crecimiento constante desde el año 1998, cuando estos se ubicaron en 10,57 dolares el barril, siendo su incremento constante a partir de ese año para alcanzar en el 2006 un precio de 56,44 dólares, o sea, un alza desde 1998 hasta la fecha del 434% en el precio de la cesta petrolera venezolana, lo que ha permitido que el país reciba en ese lapso la significativa cantidad de 261.471 millones de dólares por exportación petrolera. El mercado mundial de petróleo se encuentra caracterizado por un exceso de demanda sobre la oferta lo que ha conllevado a que se mantengan unos elevados precios, los cuáles suministran estos enormes ingresos al fisco nacional a través de PDVSA El gasto público El importante crecimiento que ha tenido la economía venezolana en los últimos tres años, siendo a su vez los más altos de América Latina, ha sido consecuencia básicamente de unos altos precios del petróleo que han impulsado el gasto público y que a su vez se ha visto reflejado en una demanda creciente que ha llevado a un gran auge del sector comercio y ha acelerado las importaciones a niveles record con la finalidad de poder cubrir la demanda interna que no puede ser satisfecha con los niveles de producción de bienes y servicios internos, generando alza de los precios y sus consecuencias devastadoras en el poder de compra del venezolano. Venezuela, con tasas pasivas en la banca de un promedio de 10%, no constituye una realidad de consumo futuro. El ahorrar se ha convertido en una promesa de detrimento de consumo futuro, pues la inflación sobrepasa el rendimiento de las tasas de interés. De allí que en buena parte los altos niveles de demanda de bienes al consumo todavía se mantienen. No obstante, esta importante cantidad de miles de millones de dólares que ha recibido el país en los últimos nueve años no ha permitido llevar una verdadera revolución al sector privado de la economía que nos permita visualizar una permanencia en la tasa de crecimiento económico del país. Además, es cada vez más evidente, y se debe estar muy consciente de esto, que el aporte del sector privado es una condición sine qua non, para lograr una prosperidad duradera que permita lograr bienestar creciente y a largo plazo a la población venezolana, a pesar de estos altos precios petroleros. Moneda sobrevaluada Si bien las perspectivas son de que los precios petroleros se mantengan elevados por un largo período de tiempo, cuán sostenible puede ser este crecimiento apoyado en una política fiscal expansiva cuyo dinero proviene de unos recursos, sin que exista una contrapartida en cuanto al aparato productivo nacional, y sin un futuro promisorio con un control de cambio que favorece las importaciones por una moneda sobrevaluada. Adicionalmente, es de mencionar que un crecimiento sostenido se logra entre muchos otros aspectos con inversiones productivas, sin embargo, actualmente las principales inversiones realizadas en el país se encuentran en manos del gobierno, ya que no existen para los inversionistas reglas claras de juego con unas instituciones no independientes o altamente politizadas y elevados niveles de corrupción dentro de las mismas, como se ha dejado ver en los últimos tiempos. La desaparición de una buena parte del parque industrial y la concentración económica que está produciendo la política económica actual en nada beneficia a los más pobres (desaparición de empleos productivos sostenibles y alza de precios). No estamos contribuyendo a la sustitución de la sociedad basada en el consumo de la renta petrolera, por una sociedad cuyo principal sustento sea el trabajo productivo. Como analistas nos corresponde estudiar la sustentabilidad de los hechos económicos y ver si ese crecimiento ha generado empleo estable a los venezolanos, si se ha impulsado las exportaciones no petroleras, si las inversiones nacionales y extranjeras han crecido, si se ha logrado disminuir la inflación. ¿Hemos generado confianza en la fortaleza de nuestra moneda?, el crecimiento crediticio que ha tenido la banca se ha dirigido a inversiones industriales y no mayoritariamente al consumo, hoy el venezolano tiene mayores alternativas de inversión nacional. Las respuestas a estas inquietudes son las que nos permiten señalar si el crecimiento económico ha generado mayor bienestar y felicidad a los venezolanos y si a la vez se ha incrementado la confianza hacia el futuro económico del país. Nos volvemos a preguntar: ¿Es sustentable el crecimiento económico del país? Cada venezolano ha de tener una respuesta a cada una de estas preguntas. Cada venezolano podrá sacar sus propias conclusiones. REGRESAR |
| Fecha publicada: 11/09/2007 Fuente: Reporte Tema: economia
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