|
|
|
Están desaparecidos de los mercados, la leche en todas sus presentaciones, el aceite de maíz, las caraotas negras, los huevos y el azúcar refinado, porque las plantas procesadoras tienen limitaciones de producción y los mayoristas envían despachos chucutos a los concesionarios establecidos en los mercados de Catia, Quinta Crespo, Guaicaipuro y San Martín. Durante un recorrido de nuestros reporteros por estos centros de abastecimiento popular, tanto los comerciantes como los administradores, señalaron que los expendios trabajan a media máquina ante la carencia de mercancías. Los artículos de primera necesidad no son suministrados por los proveedores en las cantidades exigidas. La mayoría sólo recibe la mitad del pedido y en determinados casos prolifera la doble facturación. Las facturas de control tienen precio inferior al cancelado, pero es la manera de mantener el expendio abierto, porque de otra forma, se pierde la concesión. Está paralizada la venta de leche en todas sus presentaciones igual que el aceite de maíz. Los quesos están limitados, en las mismas condiciones está la margarina, la mayonesa, el diablito en su presentación menor, la harina Pan sólo está disponible para clientes fijos, la harina Juana es la más accesible, y en condiciones iguales se consiguen las caraotas negras y los huevos.
Marta Guerrero y Manuel Rosales, gerentes de los mercados de Catia y de Quinta Crespo, respectivamente, explicaron que todos los expendios están abiertos al público. Los comerciantes se esfuerzan por mantener surtidos los anaqueles. Lo poco que pueden tener lo venden racionado, en determinadas ocasiones sobre el precio regulado, porque muchos productos fueron adquiridos en mercado negro, operado ahora por mafias nacientes que se están aprovechando de la necesidad del pueblo. Algunos vendedores señalaron que el comercio ilícito está a la vista de todos. Las autoridades no le dan el frente porque existe la posibilidad de una reacción popular ante la falta de productos de la dieta básica, pero tampoco cuentan con una fórmula ideal para solucionar la carencia.
BUHONEROS
Los buhoneros sí tienen a la venta los productos requeridos por el consumidor habitual, sólo que a precios alterados. El kilo de azúcar lo venden a 4 mil bolívares. La leche en polvo de 900 gramos en 15 mil, las caraotas negras en 5 mil. Algunos clientes de los mercados aseguraron que la mercancía distribuida por los buhoneros procede de Mercal. Presumen que la procedencia es ilícita, pero es mejor llegar a casa con algunos de estos productos que presentarse con las manos vacías cuando unos niños y una mujer esperan el momento de alimentarse.
LUCHA POR EL PODER
Otros comentarios entre los comerciantes refieren que existe una lucha por el poder económico entre ciertos funcionarios del Ministerio de la Alimentación y algunos adscritos al Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio. Ellos hacen esfuerzos para que los alimentos no sean distribuidos desde el Mercado Mayor de Coche a través de Inmerca. Intentan ubicar cooperativas que vendan directamente a los mercados populares, pero estas últimas empresas carecen de transporte y de igual manera, la cancelación del flete aumentaría el valor del producto. REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|