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Está reabierto y ofreciendo servicios al público, el llamado "Centro Comercial del Delito", que funciona en pleno corazón de Caracas, donde compran y venden oro, plata, dólares, euros y prendas, sin importar de dónde provienen, aunque dentro de la misma zona convergen agentes de las distintos órganos de seguridad del Estado, funcionarios públicos adscritos a la Asamblea Nacional, al Concejo Municipal y a la Alcaldía Mayor, mientras los llamados comisionistas solicitan clientes a gritos entre el público que camina por el sector.
Todo hacía presumir que el vicio había sido corregido, desde que el 4 de mayo del año en curso, se presentó a la zona Noel González, intendente del Seniat, acompañado de un piquete de efectivos de la Guardia Nacional y de inspectores de su despacho, quienes allanaron 60 centros joyeros establecidos en el edificio La Francia, esquina de Carmelitas y varias casas de cambio que funcionan en las cercanías, donde presuntamente se ejecutaba este tipo de comercio ilícito. Las autoridades señalaron que aplicarían multas que oscilarían entre 100 y 200 unidades tributarias a los empresarios, porque dijeron además, que habían detectado fallas en libros de contabilidad. No había registro exacto de las operaciones efectuadas, y en la declaración de rentas de la mayoría de las empresas aparecían pérdidas.
Durante varias semanas los negocios se paralizaron. Deambulaban por el casco central de la ciudad los comisionistas; los busca clientes, ya no tenían la misma ocupación. Como todas las cosas en Caracas y en el país, pasada la efervescencia, algunos comerciantes volvieron a sus andadas. Contrataron comisionistas, hembras y varones, los colocaron en las esquinas de La Bolsa, San Francisco, Padre Sierra, Carmelitas, Principal, Gradillas y puntos intermedios, y éstos a viva voz, frente a funcionarios del sector oficial y de agentes del orden público, gritan: "compramos oro, compramos plata, dólares, euros, prendas". No importa el sujeto que las venda. Las cadenas de oro pueden estar rotas o no. Las prendas pueden ser producto de algún delito, igual que las divisas extranjeras. Los comisionistas ofrecen pagar 95 mil bolívares por el gramo de oro, 75 mil por el gramo de plata, los dólares los compran a 4 mil 500, los euros a 5 mil 500.
ESTABLECIMIENTOS
Pero ninguno de los comisionistas tiene capital para satisfacer las aspiraciones del vendedor. Ellos son simples intermediarios. El dinero para cancelar está en poder de los propietarios de ciertos establecimientos situados también en el corazón de Caracas. La mayoría de esos comerciante tienen una pequeña balanza, adulterada la mayoría de las veces. Allí montan el oro, la plata o las joyas que alguien está interesado en vender. Lo que indica esa balanza en realidad es la mitad del peso real del objeto. Eso no lo sabe el interesado. Casi siempre hay convenio y el intermediario obtiene una comisión del 20 por ciento. Se trata de negocios ilícitos a cielo abierto. Las autoridades lo saben, pero hasta allí llega la cosa. REGRESAR |
| Fecha publicada: 14/09/2007 Fuente: 2001 Tema: compra
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