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La entrada del hospital Vargas estaba restringida: los pacientes debían demostrar que tenían cita con algún médico o presentar el comprobante de que retirarían exámenes de laboratorio para que el personal de la recepción autorizara el ingreso. La cobertura de los medios estaba prohibida. Se repetía la situación que se vivió el lunes en el hospital de Lídice, donde se enfrentaron los doctores y el personal de seguridad que impedía el ingreso de un equipo reporteril.
La sociedad de médicos residentes del hospital convocó una asamblea para rechazar las agresiones contra sus colegas del Lídice; solicitar aumento del salario a una cantidad que se ubique entre 3.700.000 bolívares y 4.500.000 bolívares (actualmente se encuentra entre 800.000 bolívares y 1.200.000 bolívares); exigir la mejora las instalaciones de los centros de salud y que finalicen las amenazas del Gobierno en contra del gremio.
Daniel Sánchez, presidente de la Sociedad de Médicos del hospital, dijo: "El gremio necesita salarios dignos, pedimos que se nos respete".
La situación en los hospitales es tensa desde que el 12 de septiembre la Federación Médica Venezolana declaró la crisis en el sector. En varios estados del país se han celebrado asambleas para plantear las mismas peticiones que hicieron los profesionales del Vargas.
Los especialistas se congregaron en la entrada de la institución pues se resistían a comenzar la reunión sin la presencia de las cámaras de televisión.
"Este es un hospital público", repetían indignados.
Una residente de anestesiología, Marinela Ricobono, mostró fotografías tomadas con su celular en las que se observaban moscas dentro de las salas de hospitalización. Enumeró los problemas del centro: inseguridad, carencia de insumos, filtraciones, suciedad, falta de aire acondicionado, ascensores averiados e invasión de ratas, gatos y cucarachas en las instalaciones.
Las rivalidades políticas se filtraron en la actividad y generaron roces entre los manifestantes. Varias personas afectas al Gobierno vociferaban que aquella protesta era una "guarimba hospitalaria" para boicotear la reforma constitucional del presidente Hugo Chávez. Gritaban a los médicos que eran unos fascistas y los acusaban de negarse a atender a los enfermos, y de robarse los insumos y medicinas para luego revenderlos.
Ante la negativa del director de la institución de permitir el acceso a la prensa, los médicos trasladaron la reunión a la Escuela de Medicina José María Vargas de la UCV. Asistieron aproximadamente 200 especialistas de los hospitales de Coche, Lídice, El Algodonal y Vargas.
Pocos minutos después de que se inició la asamblea, los médicos leyeron un comunicado en apoyo al personal del Lídice, pero su contenido pasó inadvertido por la tirantez que había en el ambiente.
Los integrantes del grupo oficialista habían pedido el derecho de palabra. Pero Antonio Arnal, presidente de la sociedad de residentes del hospital Vargas y quien dirigía la sesión, no se lo concedió."Los problemas de los médicos los resolvemos los médicos", argumentó.
Ante esa declaración, Lila Figueroa, integrante del grupo partidario del Gobierno, empezó a vociferar que la asamblea tenía fines políticos. Sus acompañantes la siguieron y corearon "guarimberos" hasta que todos los profesionales desalojaron el lugar. REGRESAR |
| Fecha publicada: 21/09/2007 Fuente: El Nacional Tema: salud
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