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Simón Alberto Consalvi, director de la Biblioteca Biográfica Venezolana –y más aún, autor de la idea que dio vida a ese fondo, auspiciado por Bancaribe y El Nacional–, distribuyó los personajes entre varias decenas de notables historiadores y escritores que inmediatamente acogieron la idea, y se reservó para sí el trabajo sobre Juan Vicente Gómez, que constituye el volumen 59 de la BBV. Una decisión curiosa puesto que el dictador tachirense se cuenta entre los venezolanos más frecuentados por los investigadores; además de que ya contábamos con el abordaje de Ramón J.
Velásquez, quien trajinó el tema hasta dejarlo prácticamente exhausto, tanto desde la perspectiva de la historia como de la novela.
En la primera página del libro de Consalvi encontramos que está dedicado "Al ex presidente Ramón J. Velásquez, por su sabiduría y amistad".
Se trata de un apunte muy breve para una relación personal e intelectual de muchas décadas y muy diversas fructificaciones entre los dos notables andinos. Sin embargo, la anotación resulta muy sugerente. No tendremos que andar mucho para albergar la certeza de que Simón Alberto Consalvi dedicó su biografía de Gómez al autor de las Confidencias imaginarias, porque la supuesta entrevista concedida por el fantasma del general al reportero Velásquez se encamina hacia la interioridad del personaje, hacia "sus enigmas, sus arrojos o sus temores, o las circunstancias más ocultas que lo hubieran rodeado", como apunta el propio Consalvi al referirse a la obra de Velásquez, mientras que la elaboración de Consalvi apunta a un minucioso análisis del entorno exterior de Gómez; esto es, del escenario político, económico, militar, cultural –e incluso, y de manera muy relevante, al contexto internacional– en el que se desarrolló la peripecia de Gómez.
Es posible que los dos libros sean complementarios y que el lector que los trasiegue en paralelo encuentre que el dibujo de sus bordes coincide en muchos puntos.
Esta biografía de Gómez (1857-1935), que logra sortear falsos estereotipos (como el pretendido analfabetismo e ignorancia del personaje), ofrece una visión muy profunda y hasta desapasionada del personaje, así panorama muy completo de asuntos como la génesis del negocio petrolero en Venezuela, tanto la parte que le toca al biografiado como la que correspondió a Cipriano Castro, objeto de enjundiosas referencias en este trabajo que, en general, puede considerarse un ensayo biográfico más que una exposición narrativa propiamente dicha.
Gómez, en palabras de Consalvi, fue "epítome de la época de los `gendarmes’, teorizada por aquellos ideólogos que lo rodearon hasta la muerte. Implacable con sus adversarios, manejó el poder de tal modo que se garantizó su ejercicio vitalicio. En el obituario publicado por The New York Times en diciembre de 1935, se le consideró el segundo hombre más rico de América Latina. Líneas más abajo, mientras tañen las campanas, el mismo Times se aventura a lo insólito: afirma que, en Venezuela, la influencia del difunto dictador sólo había sido superada por Bolívar.
Construyó carreteras en un país incomunicado, y éste fue uno de sus legados.
Tanto él como sus áulicos se ufanaron de h a b e r e s t a blecido la paz en Venezuela y de haber acabado con las guerras civiles, o sea, unas guerras contra otras guerras. Reprimió a sus adversarios sin piedad, y el país vivió décadas sin libertad de expresión. Su época coincidió con la explotación petrolera, manejó el petróleo como un negocio personal y lo utilizó para consolidar su poder tanto fuera como dentro de Venezuela".
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| Fecha publicada: 18/10/2007 Fuente: El Nacional Tema: acerca
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