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El ataque a la escuela de Trabajo Social de la UCV el pasado miércoles parece ser el preludio de una serie de hechos políticos que convierten a la Ciudad Universitaria, sede principal de la Universidad Central de Venezuela, en un campo de batalla que está deteriorando su estructura. Esta situación está atentando contra su condición de Patrimonio de la Humanidad, tal y como fue decretado el 30 de noviembre de 2000 por la Unesco, hecho que le permitió gozar de la entrada de recursos adicionales para su mantenimiento.
A esto se suman otras acciones que durante este año se han producido, como la explosión de dos niples en los baños de la escuela de Derecho, que fueron atribuidos al grupo revolucionario Rómulo Gallegos, el cual quedó desarticulado con la detención de dos abogados que actualmente son procesados por terrorismo.
Las confrontaciones del pasado miércoles en la UCV causaron severos daños en la escuela de Trabajo Social y en el Vicerrectorado Académico y Secretaría, donde hubo un ataque desmedido.
La vela de la torta fue el incendio del Centro de Estudiantes de la Escuela de Derecho la noche del pasado viernes, lo que terminó de afectar considerablemente el pasillo de esta facultad.
Allí se perdieron 25 computadoras que el Movimiento Pie iba a donar a la escuela de Derecho, y con ello un grupo de libros que serían entregados a la biblioteca.
PANORAMA NEGRO
El problema para las instalaciones de la UCV no ha terminado. El vicerrector académico, Eleazar Narváez, advirtió que manejan información de una posible toma por parte de sectores populares que es promovida por estudiantes de tendencia oficialista.
Quien fuera rector encargado hasta el pasado viernes, envió una exhortación a la comunidad universitaria a no caer en provocaciones y evitar el daño al patrimonio de la institución decana de la educación superior del país.
Para el viernes 16 de noviembre están convocadas las elecciones estudiantiles y ese mismo día hay un acto de grado en el cual egresarán 600 nuevos profesionales.
Narváez solicitó a las autoridades nacionales ejercer su función y así como han colocado fuertes cordones policiales para evitar que los estudiantes salgan a manifestar, sugiere que también debe activarse el mismo mecanismo para impedir a pistoleros entrar a la UCV y atentar contra la comunidad universitaria y su patrimonio.
LA OTRA CARA
Samuel Pérez, estudiante de la UCV y miembro del Comité para la Preservación de los Espacios Universitarios, sostiene que hay otras causas que atentan contra la estructura.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) exige una serie de requerimientos mínimos en el artículo 24 de la Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural, para que esa condición de patrimonio se mantenga en el tiempo, en el caso de las instalaciones universitarias, se dan unos recursos económicos que deben ser complementados por las autoridades de la UCV para su sostenimiento en el tiempo.
Pérez denuncia que además de los daños que se están produciendo a las instalaciones al tomar a la Ciudad Universitaria como campo de batalla, se suma la actitud inconsciente de las representaciones de diferentes tendencias que dañan la estructura al rayar con graffitis las paredes.
Pero el mayor problema, a juicio de este estudiante, es la poca atención que las autoridades le prestan al mantenimiento, lo que genera situaciones inconcebibles como ocurrió en 2006, cuando un grupo de estudiantes de arquitectura tuvo que adelantar trabajos en el denominado pasillo de ingeniería porque la acumulación de sedimentos la puso en riesgo.
Este problema ya había sido advertido desde el año 2005 cuando estaba en la dirección del Consejo de Preservación y Desarrollo de la UCV, Ana Loreto. REGRESAR |
| Fecha publicada: 13/11/2007 Fuente: El Mundo Tema: cultura
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