"El mercado paralelo de dólares no existe", ha sido la principal aseveración de las autoridades gubernamentales vinculadas a las finanzas públicas al referirse al repunte del mismo, a pesar de que otros, como los propios diputados de la Asamblea Nacional (AN) y muchos expertos en la materia, reconocen que la cotización del dólar en el plano referencial se termina convirtiendo en un marcador de los precios de bienes y servicios, que, finalmente, incide en los niveles de inflación. La venta y compra del billete verde que se da en pleno Aeropuerto Internacional Simón Bolívar es una de las principales evidencias de que existe en Venezuela una negociación fuera de los dólares que otorga Cadivi.
Aunque se trata de "un secreto a voces", de esos que todo el mundo conoce pero que no es comentado, día a día esta dependencia se convierte en una especie de mercado clandestino a medias (a pesar de la ilegalidad en la operación quienes la hacen no siempre se preocupan por ocultarse) en el que participan desde quienes llevan las carretillas con las maletas de los viajeros, hasta los taxistas y los propios transeúntes.
Una de las particularidades del "negocio" que se da en la sección internacional del aeropuerto a cualquier hora, y con mayor auge en esos momentos en los que coincide el arribo de varios vuelos procedentes de diversas naciones, es que existen espacios que sirven de escondites, en los que quienes manejan los bolívares deben refugiarse para contar cuando se trata de una compra "jugosa".
Según los propios negociadores, que se convierten en improvisados pero astutos operadores cambiarios, "compramos lo que nos ofrezcan, desde 20 hasta 2.000 y 5.000 dólares. Tenemos que aprovechar", comentó uno de los maleteros, quien obviamente no quiso ser identificado.
Pero los altos montos que son comprados y vendidos a pocos metros de los agentes de aduanas, que hora a hora chequean maletas y observan las declaraciones de todo aquel que ingresa al país por esta terminal aérea, no es la única particularidad; el precio que pagan a quienes les dan los dólares termina convirtiéndose en una desventaja para el vendedor.
Durante la semana pasada, cuando el precio del dólar paralelo alcanzó niveles históricos que sobrepasaron los 6.800 bolívares (Bs.F. 6,8), maleteros, taxistas y demás "operadores cambiarios" no se transaron y descartaron cualquier operación con aquel que conozca la cotización estimada por las casas de bolsa: "lo máximo que pagamos es 5.000 bolívares, o de los nuevos cinco bolívares fuertes, como le dicen, pero aquí estamos pagando en general cuatro Cabe destacar en este sentido, que son los extranjeros los que particularmente hacen el cambio de manera más inmediata, por la misma necesidad de obtener bolívares para su estadía en el país. Sin embargo, algunos venezolanos también venden algo de los dólares (o los euros) que traen consigo, siempre replicándole al operador por el bajo precio ofrecido.
ALGUNAS TÉCNICAS
La compra y venta de la divisa estadounidense trae, en cierta manera, algo de nervios en los que participan en la operación. Al tiempo de que el carretillero ofrece su servicio en voz alta y carnet en pecho con foto visible, va disminuyendo poco a poco su tono para ofertar "compro dólares".
Si el viajero está interesado, otro trabajador dentro del aeropuerto puede llevarlo a uno de los extremos, frente a los comercios que están en la remodelada estructura (donde paradójicamente hay varias casas de cambio) y allí negociar la oferta. Para este momento, claro está, ya el trabajador no conversa tan duro ni muestra su identificación, ni su foto.
Si el negocio implica sumas altas en las que deben ser contadas cautelosamente las pacas de billetes de Bs.50.000, el "operador" opta por meterse en un "huequito" donde evade la vista de la mayoría de los transeúntes del aeropuerto, al cual a veces llegan varios, y, como quienes respetan el oficio de los demás, esperan por su turno de contar.
Los taxistas aplican exactamente las mismas técnicas. Algunas de las compras de dólares llegan a concretarse gracias a la oferta conjunta entre carretillero y el voceador de taxis que trabaja dentro de Maiquetía.
LO RECONOCEN
El superintendente del Seniat, José Gregorio Vielma Mora, reconoce que dentro de la dependencia aérea se dan este tipo de transacciones.
Al conversar con él, improvisa un croquis del espacio destinado al arribo de los viajeros en el terminal internacional en una carpeta tipo manila y, tras haberlo culminado, señala que "todas esas operaciones suceden fuera del área de aduanas, por lo que los funcionarios del Seniat no pueden hacer nada al respecto".
Añade que "no podemos aseverar que sean los funcionarios del Aeropuerto Simón Bolívar quienes estén incurriendo en este delito, pero es necesario que las autoridades de esa dependencia tomen cartas en el asunto".
Por su parte, el diputado Elvis Amoroso, miembro de la Comisión de Finanzas del Parlamento y principal propulsor de la Ley de Ilícitos Cambiarios, también reconoció las operaciones con moneda estadounidense que se dan en el aeropuerto por encima del tipo de cambio oficial.
En este sentido aseveró que es necesario seguir denunciando estas irregularidades para que se comience "de una buena vez a corregir este mercado, que aunque es especulativo, insisto, sigue marcando los precios".
Mientras esto ocurre a diario en Maiquetía, el sábado pasado un efectivo de la GN insistió en cancelar un consumo que realizó en una franquicia de comida ubicada en las mismas instalaciones con dólares. A pesar de que la comerciante advirtió que no podía aceptar el pago, el funcionario insistió y la vendedora terminó aceptando este "negocio", también. REGRESAR |