Esta semana el presidente Hugo Chávez reclamó a sus seguidores el abstenerse de votar por el Sí en el referendo que rechazó la propuesta de modificaciones a la Constitución Nacional presentada por el propio mandatario nacional.
"El que me diga a mí que no fue a votar porque no le llegó la beca a tiempo (¿) prefiero que se pase para la oposición. Yo quiero verdaderos revolucionarios, no revolucionarios de pacotilla", reprochó Chávez.
La realidad es que el otorgamiento de asignaciones y ayudas asistenciales en efectivo a los beneficiarios de los planes sociales ha disminuido a gran velocidad en el último año, justo cuando se concretaría un proceso electoral que Chávez consideraba de vital importancia para su proyecto político.
Vale recordar que las misiones sociales fueron creadas, según reveló el jefe de Estado hace tres años, como un mecanismo para ganar el referendo revocatorio realizado en 2004.
"En 2003 me dijeron: Presidente, si el referendo fuera ahorita usted lo perdería. Yo recuerdo que aquella noche para mí fue una bomba aquello (...) Fue entonces cuando empezamos a trabajar con las misiones", dijo el jefe de Estado en noviembre de 2004 ante un auditorio de alcaldes y gobernadores oficialistas.
Más dinero y menos subsidios
Pero mientras más personas son alejadas de estos programas sociales, situación que coincidió con un año electoral, la carga financiera representada por el sostenimiento de los mismos ha crecido progresivamente y, pese a que para 2008 se entregará 23% más que este año, ahora los beneficiarios deberán conformarse con adiestramiento en oficios, educación básica y universitaria para lograr insertarse con éxito en la vida productiva del país.
En el presupuesto nacional definido para el próximo año se estiman en 5,56 billones de bolívares los recursos destinados para los programas sociales, mientras que este año se presupuestaron 4,51 billones de bolívares. Las fuentes de financiamiento de las misiones han sido variadas y se han centrado en el presupuesto nacional, el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) y los aportes de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
En lo que va de año más graduaciones de beneficiarios y menos inclusiones de personas a las misiones sociales han sido el común denominador.
Para muestra un botón: la Misión Madres del Barrio, que otorga subsidios temporales, llegó a contar con alrededor de 240.000 mujeres en su mejor momento, pero ahora quedan 62.000 beneficiarias.
Una suerte peor corrió la Misión Vuelvan Caras, la cual quedó eliminada para darle paso a la Misión Che Guevara. La diferencia entre ambos programas es que uno entrega dinero como parte de un subsidio que incluye la formación productiva de sus beneficiarios, mientras que el vigente (Che Guevara) se encarga sólo del adiestramiento de sus integrantes.
En el tiempo que duró Vuelvan Caras, los resultados no fueron altamente alentadores porque apenas 28,1% de las personas que fueron beneficiadas por el programa social lograron encontrar un puesto de trabajo, según una encuesta que realizó el Banco Central de Venezuela.
Alimentos restringidos
Pero la misión que tiene más alcance entre los venezolanos es Mercal, precisamente la que ha tenido los mayores problemas, los cuales se centran, más que todo, en el desabastecimiento que, en gran parte, ha provocado un presupuesto insuficiente.
Desde hace meses el ministro de Alimentación, Rafael Oropeza, ha señalado que la asignación mensual de recursos se quedó corta.
Mercal se fijó una meta de 130.000 toneladas al mes y, según los datos que se manejan oficialmente, se requieren 181.000 toneladas cada 30 días para lograr mantener el nivel de abastecimiento que había presentado esta misión hasta finales del año pasado.
Tal situación ha tenido un fuerte impacto en el número de visitantes que reciben los establecimientos del programa social. De acuerdo con las informaciones de la Unidad de Estadística de Mercal y Fundaproal, entre julio de 2006 y julio de este año la cantidad de compradores en estos establecimientos pasó de 11.481.763 a 9.954.423 personas, lo que significa que en ese período 1.527.340 personas dejaron de ser beneficiarias de la red de mercados populares Mercal, que fue creada por el Gobierno para atender a los sectores más desfavorecidos.
Para quienes asisten con regularidad a los establecimientos no es raro encontrar anaqueles donde la leche, el pollo, las caraotas y el azúcar llegan con suerte una vez a la semana, sin contar con la carne y los huevos, cuyos despachos han registrado fuertes problemas.
"Mantener el abastecimiento todo el tiempo requiere mayores recursos del Estado (...) Yo no puedo tener un punto de venta que distribuya alimentos todo el día", manifestó el presidente de Mercal, Félix Osorio, en una oportunidad al referirse a los problemas que presenta el programa bandera de seguridad alimentaria del Gobierno.
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