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Urgente, se solicita taller que repare motores fundidos. Serían cinco; pero no aguantaron el primer referendo. Eso es lo malo de mandar a hacer los motores en La Habana. En la primera subidita, la aguja del tablero Cold - Hot comenzó a movilizarse hacia la H. Algunos fumadores de lumpias no se preocuparon por esa señal, pensaban que el vehículo revolucionario tendía a marcar la H de Hugo. Y aunque usted no lo crea —¿dónde estás Ripley?—, algunos estaban felices porque creían que la C y la H del tablero significaba Chávez Hugo y cuando apareció una titilante R, pensaban que era Rafael y no Recalentado. Craso error, que ni siquiera el olor a quemado les permitió corregir. A la cuarta lumpia pensaron que se trataba de los fuegos artificiales de la celebración del SÍ.
El motor de la “Explosión del Poder Comunal” hizo honor a su nombre y… explotó. Según los ‘revolucionarios’, ese poder del pueblo emanaba de la Yonstitución todo el poder para yo; pero hasta los habitantes de las más humildes barriadas lo percibieron como un engaño de un hombre que les solicitaba les regalaran el país con el cuento que ‘mientras yo esté aquí tú tendrás el poder’. Además el Soberano —que no es gafo y ha aprendido mucho— percibió lo difícil que sería conseguir recursos para los pomposos bancos comunales, lista Tascón mediante, o sin carnet del PSUV. Total, la misma careta del soviet o de los comités de defensa de la revolución cubana, que tan sólo sirvieron o han servido para hurgar en la vida privada y los sentimientos libertarios de los vecinos.
Por su parte, el motor de la “Nueva Geometría del Poder” tampoco aguantó. El pueblo —ya no le dicen soberano— adivinó que de ‘nuevo’ no tenía nada. Era el mismo motor de Stalin, Pol Pot, Fidel, el Kmer Rojo y tantos otros depositarios del poder absoluto, utilizado para dividir o fusionar distritos y comunidades a conveniencia de “todo el poder para yo”. O sea… el mismo autócrata con distinto cachimbo. Además, la gente intuyó que con la espectacular raspada que le echaron en Gerencia a esta ‘revolución’ —remember por ejemplo, la Pdvsa prequebrada— ¿cómo iban a pasar en Geometría?
Finalmente, se fundió el tercer motor, el de la “Reforma Constitucional”. No pudo aguantar sólo el peso de tanto desaguisado del vehículo de la ‘revolución’. Dicen los deslenguados que cuando los “revolucionarios” venezolanos fueron a Cuba a solicitar repuestos para los motores fundidos, éstos les dijeron que no tenían… “tú sabe socio, el bloqueo del imperialismo”.
Quedan con vida el motor “Moral y Luces”, que ojalá funcionara más allá de la retórica, y el de la “Ley Habilitante” (motor de repuesto) que ‘y que’ conduce directo a la vía del socialismo. ¿Podrá con ese pesado carro cargado de tantos errores? Según los entendidos, ya huele a humo. Sería mejor compraran motores japoneses, o europeos, o chinos, o del mismísimo imperio. Ellos sí saben de motores porque es su especialidad. Podrían comprar los siguientes: Elecciones limpias, Respeto a la disidencia, Inclusión, Marco legal para Inversiones, Moral Y Luces (rediseñado), Construcción de Viviendas, Televisión Educativa, Gerencia. Muchos motores que bien orquestados harían arrancar al país. ¡Ah!, un diccionario de buenas palabras y de ñapa, un CD de la ranchera “Hay que saber perder”.
EL GIGANTESCO TRIUNFO DEL NO
Para los que estiman que el triunfo obtenido por el NO en el referéndum es pírrico, o dicen al mejor estilo del zorro y las uvas, que así no lo hubieran querido. ¿Cómo estaría Venezuela hoy si hubiera ganado el SÍ? ¿Cómo estaría la moral y la capacidad de lucha de la oposición? No lo dudemos, el triunfo ha sido grandioso y hay que celebrarlo. Paramos la Reforma totalitaria. Desde ya hay que diseñar los triunfos en las alcaldías, las gobernaciones y los revocatorios de la Asamblea en 2008 y luego, el revocatorio presidencial en 2010. Son las batallas que conforman la guerra por la libertad. Ojalá tengamos inteligencia para administrar esta gran victoria. Tan grande que los analistas internacionales coinciden en que ha significado colocar el sol en la espalda —por lo menos— de los regímenes boliviano y cubano. Como dirían los deslenguados… muchos pájaros de un tiro.
LA VENEZUELA QUE QUEREMOS
Es imperativo comenzar a soñar el país para hacerlo realidad. Sería triste lograr los objetivos y luego no hacerlo bien. Debemos hacer la Visión de una Venezuela donde todos seamos felices derrotando la pobreza con agresivas políticas sociales, sistemas de salud y educativos, inversiones, empleos, estrategias de desarrollo. Todo en un clima de confianza, libertades, alternabilidad, elecciones limpias. El verdadero poder del pueblo. Ya está bueno de excusas y de culpables. Para el pueblo la revolución es la nevera llena en la próspera paz de un hogar. Lo demás… es lumpia y ocaso. REGRESAR |
| Fecha publicada: 14/12/2007 Fuente: 2001 Tema: gobierno
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