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La política cinematográfica del Estado bolivariano durante el mandato de Francisco Sesto, ministro del P.P. para la Cultura (MC), no ha cambiado en nada desde que asumió el cargo. Como es natural esta política específica es determinada por la política general del MC. El mundo de la cultura está sobredeterminado por dos fuerzas: las necesidades humanas (demanda) y las condiciones que le ofrece su entorno para satisfacerlas (oferta). Es un mundo muy complejo y estas notas son simplificaciones que pretenden representar lo esencial.
Las políticas culturales de un estado se orientan a impulsar la demanda o a impulsar la oferta, buscando un cierto equilibro para eliminar los posibles desequilibrios existentes. Desde hace pocas décadas se ha desarrollado una metodología científica para el estudio de esos desequilibrios, la de las investigaciones sobre el consumo cultural y la utilización del tiempo libre. En Venezuela no existe ninguna investigación profunda sobre el tema, aún reconociendo los valientes intentos de Marcelino Bisbal. Así que cada mandatario hace lo que se le ocurre a partir de su intuición. Sesto ha optado desde el comienzo por darle un absoluto impulso a la oferta sin importarle para nada la demanda. Por ejemplo, en sus 50 deseos para el 2006, publicados en Todos Adentro en enero de ese año, insiste en que hay que ofrecerle a la sociedad buen cine, lo que es buen cine a juicio de sus caimacanes y pone todo su empeño en hacerlo. Pero no toma en cuenta que la inmensa mayoría de la población no está interesada en ver buen cine. El fracaso y el despilfarro son colosales. Amazonia Films, distribuidora del Ministerio, gasta millares en importar películas que son sólo exhibidas en las salas del Ministerio, 10 en todo el país, a las que no asisten más de 20 personas por función. Se estima que cada espectador atraído le cuesta unos 60 mil bolívares (Bs.F 60) al tesoro nacional. Afortunadamente no se ha cumplido su deseo Nº 5 de construir 24 salas, que llama cinematecas. El reto verdadero es lograr que la gente desee ver buen cine. Pero esto no entra en la visión del MC. En ese sentido el 2007 ha sido tan negativo como los anteriores.
ALFREDO ROFFÉ Evaluación. Hace poco, el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (Cnac) dio a conocer el baremo para evaluar los proyectos a financiar en 2008. Para una ópera prima se toman en cuenta nueve puntos, cada uno dividido en subcategorías. En el punto relacionado con el guión se evalúa, por ejemplo, "la trascendencia de la idea (...) fluidez de su estructura cinematográfica (...) ritmo de la historia y su consistencia (...) los diálogos (y si no existen) la calidad de las imágenes sugeridas". Como el papel aguanta todo, nadie define trascendencia, fluidez o la calidad de unas imágenes que no se han filmado ni han pasado por la sala de montaje, lo que daría "fluidez y ritmo" a la historia y las imágenes. También hablan de la trascendencia del tema para el país o Latinoamérica. El super extinto Foncine entregaba incentivos a la calidad y a las películas de interés cultural.
Todo eso estaba definido y claramente especificado en las normas de la institución. En el Cnac parece que no. El concepto de "valor" queda a discreción de los funcionarios que revisarán los proyectos. REGRESAR |
| Fecha publicada: 20/12/2007 Fuente: Últimas Noticias Tema: cultura
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