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Nadie como Carlos Kauffmann para visualizar una oportunidad de negocio. Amigos y enemigos coinciden en su agudeza y agresividad para encaminar la compra de un valioso activo, o sacar provecho de una inversión. Algunos hitos, unos exitosos otros fallidos, lo demuestran a lo largo de su corta vida.
Otro tema son sus modos para encarar un negocio. Ilegales o no, éticos o no, forman parte de una discusión que podría gastar ríos de tinta sin llegar a una conclusión.
La idea de adquirir por 30 millones de dólares Industrias Venoco, una empresa fundada en 1958, que estaba en manos de Seguros Orinoco y HL Boulton, responde en parte a ese olfato. Kauffmann vio la posibilidad de potenciar las ventas de lubricantes más allá de las fronteras venezolanas y de consolidar su relación con el Gobierno. Entre 2001 y 2004 Venoco controló a la petrolera Venoco Patagonia en Argentina.
Esos planes quedaron en veremos después del problema legal en el que está envuelto.
Preso en Miami, desde el 12 de diciembre de 2007, el empresario está acusado de actuar ilegalmente como agente al servicio de la República Bolivariana de Venezuela en Estados Unidos, en relación con el caso de la valija que llevó Guido Antonini a Argentina. Se ha declarado inocente de los cargos que le imputaron y debe comparecer, a partir del 17 de marzo de 2008, ante un gran jurado.
Nacido el 30 de diciembre de 1971, Kauffmann, 36 años recién cumplidos, tuvo una exitosa carrera como corredor de bolsa en las mejores firmas caraqueñas. Nacido en el seno de una familia de raíces italianas, muy pronto aprendió que el poder nunca lo tienen los asalariados.
Su abuelo, llamado también Carlos, fue representante de la marca de automóviles Ferrari en Venezuela. Su madre, Belén Ramírez, regentó con éxito la tienda Opalina, que pertenecía a su abuela, Bina Oriol. Su familia política reside en Barquisimeto.
Con todos estos antecedentes, la vena de negociante brotaría muy pronto en el joven.
Hace 5 años, Carlos Kauffmann formó parte del grupo que quiso adquirir, a la familia Passariello, la entidad de ahorro y préstamo Banplus.
Después de dar una opción de compra para hacer los estudios de factibilidad del negocio, sus asesores se dieron cuenta de que los balances de la compañía demostraban que la institución no estaba en la mejor situación financiera, indicó una fuente que conoció las negociaciones.
Banplus no devolvió el dinero consignado y comenzó un litigio que se resolvió en julio de 2006. Los demandantes solicitaron desde octubre de 2004 que se declarara sin lugar una solicitud de avocamiento contra los dueños del banco: Remo, Rosalía, Carmen, Nilda, Julio César y Remo Alejandro Pasariello Goeldin. Una sentencia de la magistrada Yolanda Jaimes extinguió la causa porque las partes pasaron más de un año sin ejecutar ningún acto.
Más allá de los negocios, tal vez la pasión más pública de Kauffmann es su afición por las carreras de carros y los vuelos en sus aeronaves. Junto a Guido Alejandro Antonini y su socio Franklin Durán Guerrero corrieron en el mes de mayo de 2007 el rally Gumball, celebrado en Rumania.
Kauffmann formó pareja con Antonio Pardo y recorrió el trazado a bordo de un Mc Laren Mercedes SLR. Su equipo se llamaba Venoco 1. Antonini y Durán formaron el team Venoco 2, que patrocinó al Porsche Carrera GT.
Voluntario al rescate.
El 13 de julio de 2003 quedará grabado en su mente como un día fatal. La aeronave que tenía en sociedad con Franklin Durán, Let 410, siglas YV-1060CP se estrelló en las montañas del estado Táchira, en la zona de San Vicente de la Revancha. En un primer momento se pensó que Durán y Kauffmann estaban entre los malogrados.
El reporte que le entregaron a la Organización de Rescate Humboldt así lo demostraba.
Según el plan de vuelo consignado viajaban Omar Jiménez (piloto), Marcos Montero (copiloto) y los pasajeros Guillermo Tomás Méndez, Vilma Rosa Capriles Lovera, Franklin Deivis Durán Guerrero, Carlos Eduardo Kauffmann Ramírez, Raúl Daza Ramírez, Luis Daza Ramírez, Víctor Manuel de las Casas Guerra y Marco Giampaoli Scatolini. 'Luego comprobamos que el piloto entregó una lista correspondiente a un vuelo anterior', recordó Enrique Martín Cuervo, coordinador de Relaciones Públicas del grupo de rescate. 'Hora y media después de reportado el siniestro verificamos que ellos no estaban entre las víctimas', agregó.
El rescate tardó casi tres días.
Cuatro de los nueve pasajeros murieron antes que las brigadas de salvamento pudieran superar los obstáculos de la intrincada vegetación. Kauffmann –rememoró Martín Cuervo dispuso que otra de sus aeronaves trasladara a los expertos a la zona del siniestro. Volaron primero hasta la base militar de Santo Domingo y luego subieron a una avioneta más pequeña para llegar a la zona de Paramillo, cerca de donde había ocurrido el desastre. 'Siempre estuvo pendiente de prestarnos toda la colaboración en la operación de salvamento. Estaba muy preocupado'.
A partir de ese día se fortaleció la amistad entre el presidente de Industrias Venoco y la Organización de Rescate Humboldt. Entre los miles de recuerdos que conserva Martín Cuervo están los rescates que hizo a bordo de un helicóptero de Kauffmann y una avioneta Cessna 206. Con el primer aparato, MI2, rastrearon la zona del parque Henri Pittier donde se estrelló la aeronave en la que viajaban Antonio Buzzi, de 70 años de edad; Bárbara y Betty Buzzi, de 30 y 28 años; y Franco Michelangelo, de 29.
Ninguno de ellos ha aparecido hasta el momento. 'El capitán Wladimir Abad era el piloto', recordó Cuervo.
Vieja mención. Abad ha sido un protagonista involuntario en el caso del maletín que Antonini Wilson intentó introducir en Argentina. En septiembre de 2006, el empresario venezolano-estadounidense viajó a Argentina en un vuelo charter alquilado a Abad, según documentos obtenidos en los registros públicos de la aviación estadounidense. El avión, cuyo número de matrícula es N64SL, pertenece a la compañía Leche Inc, propiedad de Abad, quien también posee otra aeronave, siglas N75MC.
De acuerdo con una información publicada el pasado mes de agosto por El Nuevo Herald, la Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) citó en un reporte a un avión ejecutivo, propiedad de la compañía American Food Grain (AFG), por presuntamente obtener de forma ilegal la matrícula estadounidense.
Abad aparece como secretario de la American Food Grain.
Para mantener una aeronave con matrícula de Estados Unidos, el comprador debe ser estadounidense o formar parte de una compañía en la que dos tercios de los propietarios sean ciudadanos de ese país, requisito que no cumplía la AFG, agregó el reporte de la DEA citado por el diario de Miami.
Para Martín Cuervo los señalamientos sobre Abad y Kauffmann pertenecen a otro ámbito. Hoy sólo agradece la ayuda que le prestaron 'para efectuar traslados aéreos de niños en estado de gravedad'.
De esa influencia en el campo de la aviación siempre se vanaglorió Kauffmann, contaron amigos y conocidos que prefirieron omitir sus identidades. Pero más se ufanó de sus contactos con el Gobierno. 'En un negocio como el mío tengo que manejarme muy bien.
Como vicepresidente ejecutivo de la segunda petroquímica de Venezuela, que le vende al Gobierno toda su materia prima, tengo que tener buena relación', confesó en una entrevista con La Nación. Otra buena pista que indica la buena salud de aquella relación fue el préstamo que obtuvo de un banco estatal, Bancoex, por 7.400.000 dólares, para potenciar Química Venoco. Un documento de la vicepresidencia de Promoción de Comercio Exterior, con fecha 29 de noviembre de 2006, así lo certifica.
Su amistad con el gobernador de Cojedes, Johnny Yánez Rangel, ha sido también pública y notoria. El mandatario regional encabezó una marcha para denunciar el secuestro judicial de los empresarios en Miami. 'Kauffmann fue sacado de su casa, estaba con su familia. Esto es un alerta para todos los empresarios venezolanos exitosos: tengan cuidado'. Desde el 12 de septiembre Kauffmann lamenta no haber sido más cuidadoso. REGRESAR |
| Fecha publicada: 11/02/2008 Fuente: El Nacional Tema: empresas
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