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La salud en Venezuela se encuentra en situación de emergencia nacional, porque han reaparecido de manera impresionante enfermedades como el dengue, la malaria, el mal de chagas, el sarampión, la fiebre amarilla y la tuberculosis, aunque muchas de estas patologías ante su situación epidemiológica fueron sometidas a programas de vacunación masiva que resultaron insuficientes e inefectivos. Así lo manifiesta el comunicado emitido ayer por 'La Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas', que preside el doctor Enrique López Loyo. Allí se puntualiza que enfermedades infecciosas controladas y erradicadas en el pasado, ahora alcanzan un nuevo protagonismo, impactando la realidad nacional. En informe oficial emanado del Ministerio de la Salud se indica que la morbilidad por malaria en los últimos 4 años es superior a tasas de 220 casos por cada 100 mil habitantes. El dengue generó el año pasado 293 casos por cada 100 mil habitantes. Impresionantes son las cifras de sarampión, fiebre amarilla, y parotiditis en poblaciones susceptibles.
Destaca el comunicado, que aparecen nuevas formas clínicas de viejas enfermedades, como el chagas agudo, lo cual expresa que los agentes transmisores, clásicamente erradicados, irrumpen de nuevo en forma clínica irracionalmente epidémica con manifestación inusual a partir de su trasmisión oral. El chipo es un transmisor efectivo con alta actividad en el país. La población está amenazada por enfermedades que fueron azotes de la humanidad como la lepra, la tuberculosis y la desnutrición. Su presencia amenaza patologías como el VIH-SIDA, donde se muestra un marcado ascenso ante la ausencia de verdaderas políticas preventivas. Está disminuida la atención ambulatoria de la población como consecuencias del escaso apoyo brindado por el sistema público. También se ha reducido la atención a niños, enfermos crónicos, ancianos, embarazadas, personas con discapacidad y, de paso, merma cada vez más la promoción de la salud y la atención preventiva de la población. Este último aspecto es un instrumento muy necesario en los cuidados propios de la salud de la comunidad en general y del individuo. Los hospitales sufren la desidia de la falta de mantenimiento adecuado, de la dotación de equipos, y de materiales necesarios para el digno ejercicio de la atención facultativa. El año pasado las autoridades iniciaron obras de mantenimiento en los centros de salud, sin tomar en cuenta las verdaderas necesidades del servicio para los usuarios. Cerraron las emergencias en forma simultánea e inutilizaron extensas áreas hospitalarias. Las reparaciones no han cumplido la meta en el tiempo prometido para la entrega, lo cual ha conducido a un caos asistencial, sobre todo en la capital. Los enfermos, médicos, para médicos y el personal de salud en general, están sufriendo las graves consecuencias de la improvisación, tanto en lo personal como en la atención de pacientes. La recentralización de los hospitales del área metropolitana, viola disposiciones constitucionales y atenta contra el funcionamiento de los centros de atención médico asistencial
Enfatiza el comunicado de 'La Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas', que en los hospitales no existen condiciones de seguridad suficientes para proteger pacientes, al personal de salud ni a los médicos, de la ola de inseguridad en el país y su carga de trágicas consecuencias, como agresiones a los enfermos, a los trabajadores y a los facultativos que están en ejercicio. La distribución de personal para trabajar en tales condiciones impacta en la capacidad de respuesta del sistema de salud. El maltrato salarial generalizado hace énfasis en la figura del médico. Los profesionales de la medicina están sometidos a diferentes esquemas remunerativos. A trato discriminatorio, como aquellos que se desempeñan en áreas críticas del país, y quienes ejercen en establecimientos públicos. Estos últimos reciben remuneración irrisoria que no honra la calidad del servicio prestado, la lealtad a los principios y a los valores profesionales. Esos valores mantienen a los hospitales en plena actividad a pesar de la adversidad de las condiciones laborales, pero aleja a nuevas generaciones de profesionales, quienes no se deciden a integrarse al sistema público de salud, a causa también de la inestabilidad laboral. Desde hace 5 años no hay nueva convención colectiva. Se desconoce a la Federación Médica y al derecho del trabajo digno. Muchas veces el sector oficial ha tildado a los médicos de mercenarios, sin reconocer el esfuerzo profesional. Allí ha brotado la decepción, la frustración para algunos, la pérdida del incentivo, la deserción profesional de los cargos públicos, la emigración masiva hacia el sector privado y hacia el exterior. Los médicos han sufrido trato humillante y son insultados por quienes ahora detentan el poder. Las consecuencias las sufre el pueblo, el enfermo humilde. REGRESAR |
| Fecha publicada: 15/02/2008 Fuente: 2001 Tema: salud
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