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En la economía existen los llamados imponderables, que ocurren justo cuando nadie los espera y producen efectos adversos que suelen ser difíciles de evitar. Eso es exactamente lo que está sucediendo con el alza de las tasas de interés activas, es decir, la que corresponde a los préstamos.
Nadie supuso que darían tal salto y que los flujos de caja del sector industrial se resentirían en tiempos de altos precios petroleros y en medio de un boom del consumo.
A partir de noviembre de 2007 las tasas de interés comenzaron a aumentar sigilosamente. Pero fue en los últimos días de diciembre y primeras semanas de enero de 2008 cuando las alarmas comenzaron a sonar. La tasa activa que promediaba 17,3% en diciembre de 2007 cerró en la semana del 12 de febrero de 2008 en 23,4%, según cifras reportadas por el Banco Central de Venezuela.
Este incremento ha sido más pronunciado para el sector industrial, cuyos préstamos han pasado a cancelar una tasa de 26,5%, una diferencia abismal si se toma en cuenta que en diciembre de 2007 ese tipo de créditos cancelaba 15,81% en tasas de interés.
La razón de esta alza inusitada tuvo su origen en los elevados desembolsos que el Ejecutivo tuvo que hacer para cancelar los aguinaldos y las utilidades del sector público, lo que trajo problemas de liquidez (billetes y monedas, más depósitos bancarios) a la economía. A esto se añadió que la banca privada se quedó sin 30% de los depósitos públicos luego de que el Gobierno tomara la decisión de traspasarlos al Banco del Tesoro.
Este encarecimiento del crédito, en casi 11 puntos, afecta severamente el flujo de caja de las pequeñas y medianas empresas, que son precisamente las que tiene un músculo financiero menos fuerte para soportar la embestida de egresos no planificados.
Explica el economista Asdrúbal Oliveros que las consecuencias de tener que destinar mayores recursos para honrar el endeudamiento conducen a que el sector industrial invierta menos en el futuro. 'En un panorama dentro del que es difícil crecer, el alza de las tasas se traduce en menores inversiones'.
En el caso de las PYME, la situación es mucho más delicada que la de compañías grandes, pues el crédito se vuelve más riesgoso y las ganancias se vienen abajo, explica.
Asegura que este tipo de imponderables encarece los costos de producción en gran medida, a lo que hay que sumarle que el control de precios impuesto desde hace cinco años ya es un peso difícil de cargar.
El encarecimiento del crédito y el control de precios acompañan a la restricción de divisas por parte de la Comisión de Administración de Divisas y se convierten en un trío que ataca a la industria nacional, a la que impiden sobrevivir en un clima en el que el gasto público del Gobierno es el que marca la pauta.
La dificultad de acceder al portal de Cadivi para los nuevos usuarios –sean personas naturales o empresas– así como las alcabalas impuestas desde los ministerios para certificar que las demandas de dólares son justificadas, mantiene en jaque al sector industrial.
Si bien las tasas de interés están controladas y presentan un tope de 28%, el alza que se ha producido en el sector industrial es una señal de que las políticas impuestas por el Ejecutivo no ofrecen el resultado esperado. Cifras del Instituto Nacional de Estadística revelan que desde el año 2001 al cierre de 2006 (cifras más recientes) el aparato industrial cayó 13,3%. Hay caídas que sorprenden, entre ellas, las de las fábricas de papel, que acumulan en este período 69,4%, las de material de oficina, contabilidad e informática, que lo han hecho en 94,7%, y las de muebles e industrias manufacturas, que han descendido 23,6%.
Sobre lo que podría pasar en el corto plazo, Oliveros no duda al afirmar que lo más probable es que el BCV aplique un nuevo tope para las tasas fe interés, que podría ser de 30%. Estos dos puntos porcentuales, aunque no parecieran mucho, son importantes si se toma en cuenta que el diferencial de tasas se ha ido estrechando una vez que el tope mínimo de las pasivas (las del ahorro) fueron elevadas de 6% a 8% meses atrás.
Opciones. Sobre lo que pueden hacer las empresas para protegerse de este aumento de tasas, el analista financiero José Grasso recomienda los papeles comerciales. Estos son una fuente de financiamiento a corto plazo que consiste en 'obligaciones no garantizadas de grandes e importantes empresas como los bancos, las compañías de seguros, los fondos de pensiones y algunas empresas industriales que desean invertir a corto plazo sus recursos temporales excedentes'.
Explica que las empresas pueden considerar la utilización del papel comercial como fuente de recursos a corto plazo, no sólo porque es menos costoso que el crédito bancario, sino también porque constituye un complemento de los prestamos usuales de la banca.
El promedio de las tasas de interés de los papeles comerciales es de 20,50%; por lo tanto, las empresas que los utilizan tienen un ahorro de costos frente al financiamiento bancario.
'Pero también el público que los adquiere tiene la ventaja de que recibe un rendimiento superior al de los instrumentos bancarios, como sería el caso de las cuentas de ahorro o los depósitos a polazo fijo', señala Grasso. REGRESAR |
| Fecha publicada: 18/02/2008 Fuente: El Nacional Tema: economia
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