En noviembre de 2006 fueron inauguradas las líneas de ensamblaje de los modelos Centauro y Turpial que producirá la ensambladora Venirauto, que surgió tras la firma de un convenio de transferencia tecnológica entre Irán y Venezuela.
A pesar de que los modelos prometidos no traían nada nuevo al competido mercado nacional, la promesa más atractiva eran los precios, que irían según se dijo hace casi dos años, entre los 16 y los 21 millones de bolívares.
El vicepresidente de Venirauto, Alcibíades Molina, dijo que este proyecto, que ha costado hasta ahora BsF 212 millones y que produjo en 2007 sólo 804 unidades, tiene la intención de contribuir a la industrialización del país y al desarrollo de la tecnología.
Indicó que la planta tiene una capacidad de producción de 25 mil unidades al año; sin embargo, desde su puesta en funcionamiento buena parte del tiempo se ha consumido en adiestramiento del personal y la estructuración de las unidades del proceso de ensamblaje.
Aunque cuentan con la infraestructura para producir en serie, el mayor reto que enfrentan es armar la infraestructura de servicio postventa, ya que los mecánicos tendrían que recibir adiestramiento.
También debe resolver cómo se venderán y el asunto de los repuestos y autopartes.
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