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| No es tanto lo que deberá enfrentar esta generación bajo el régimen de Hugo Chávez sino lo que le espera a las siguientes para tratar de reconstruir a Venezuela de los escombros en que habrá quedado. Para que la moneda de un país tenga auténtico valor éste debe ser lo suficientemente productivo y autoabastecido, algo impensable en la actual nación “rojarojita”, por lo que dependemos cada vez más de un dólar (¿Estamos “dolarizados”?) represado por “ReCadivi” a Bs. 2.50 por más de año y medio mientras el paralelo se dispara redondeando el triple, a la vez que la principal (y casi única) “máquina de producirlos” (los US$) –PDVSA- ha sido no sólo brutalmente saqueada (su ganancia neta se redujo a 68 %) sino además desmantelada y para colmo con gravísimos problemas legales internacionales (Exxon, Conoco y deudas contraídas por promesas y compromisos incumplibles) e internos (ha perdido unos 1,8 millones de barriles diarios de capacidad de producción en ocho años, actualmente produciendo 300.000 por debajo de lo estimado por la OPEP). DEVALUACION y en consecuencia INFLACIÓN Así, mientras el Indecu afilan sus instrumentos para “raspar la olla” en lo que queda de las empresas aún productivas además de cerrar a las que incumplan cualquier requisito (lacerando más el desenvolvimiento financiero de las “castigadas” tanto como de sus proveedores y del público en general), la gran mayoría de dichas empresas, industrias, gremios y demás no hacen sino reclamar la oportuna entrega de divisas para tratar de tener “algo más de oxígeno” en medio de las más absurdas medidas y controles para tratar de asfixiarlas sólo por el “pecado” de no ser “socialistas del siglo XXI” ni plegarse a los caprichos del gobierno. Es inocultable que con este BCV ya no independiente (además de cómplice y nada confiable) y la andanada de nuevos impuestos, la balanza de pagos está en peligrosísimo déficit, por no hablar de la costosísima “mamarrachada” de la desfasada reconversión monetaria que ni siquiera logra ponerse al día con el surtido del nuevo cono a nivel nacional. Es extremadamente elemental que si el aparato productivo nacional pide dólares “por montones” y con urgencia es porque ni el “Bolívar fuerte” sirve ya, lo que no es otra cosa que DEVALUACION y en consecuencia INFLACIÓN. Casi todas las vías por las que transitan las finanzas están colapsando a falta de más “verdes”, provenientes de nuestro principal socio comercial y del que usamos casi el 90 % de sus “inventos” y tecnología. La única duda es sobre qué quebrará antes: La economía o la paciencia popular. REGRESAR |
| Fecha publicada: 22/02/2008 Fuente: Reporte Tema: economia Tags: El Dólar y Cadivi
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