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Una de las grandes equivocaciones de este gobierno es su enfoque sobre el tema de la pobreza y sus causas, no porque intente solucionarla como un buen deseo, sino porque su enfoque lo va a llevar a no resolverla, inclusive a agravarla. Creer que el tema de la pobreza en Venezuela es un problema de 'lucha de clases', de la explotación de los pobres, por los ricos o, generalizando, del capitalismo, es un error de partida que lo conduce por muy mal camino.
En primer lugar, su evolución en el ámbito mundial ofrece varios hallazgos que ilustran cuanto equivocada está esa idea. Primero, un examen global indica que la pobreza absoluta y relativa se ha reducido paulatinamente. En la medida que cada país ingresa al mundo capitalista la mejora y, lo contrario, cualquiera que se desvía de él y experimenta con sistemas socialistas, pro socialistas o con alto peso del estado en las soluciones, empeora el problema, no sólo para los ya pobres, sino para los que no lo eran por el intento de 'distribuir hacia abajo'.
Luego, como lo dice la experiencia, los países que han aceptado las reglas del mercado, de la competencia y de un estado que apoya a la sociedad en las materias que le son de su capacidad, esos países, decía, han obtenido resultados significativos en la reducción de la pobreza. El caso emblemático de la China comunista debería ser suficiente prueba de lo señalado, pues sus logros están indiscutiblemente ensamblados a su reconocimiento de las ventajas del capitalismo. El otro caso emblemático, el de la India, país que abandonó su perspectiva de un estado intervensionista, ha conseguido muy buenos frutos.
En Venezuela el productor de pobreza no es el capitalismo.
Todo lo contrario el gran destructor del ingreso y del bienestar de los venezolanos es el Estado, con esa perspectiva, primero, de querer hacerlo todo, sin poder resolver nada.
Luego, porque la regla de juego que ha seguido hasta ahora, devaluando la moneda y produciendo una inflación elevada y recurrente, erosiona terriblemente los sueldos y los salarios de los que viven del trabajo.
Más todavía de aquellos que ganan menos y que tienen que pagar más caros los alimentos, cuyos precios se multiplican a mayor velocidad que los restantes productos.
Imagínese usted o, calcule mejor dicho, como puede mejorar el ingreso real de la gente, si la moneda se devaluó unas 4 o 5 veces en los últimos años y la inflación acumulada en lo mismo rebasa el 70 %. Los salarios, por más que se quiera, jamás podrán 'correr' a esa velocidad.
Los gobiernos, y éste en particular, creen que la pobreza se resuelve con uno que otro programa social, con controles o 'congelación' de precios o, con instrumentos distributivos como las Misiones, que siempre van a la zaga de los precios y la devaluación. Como, además, cree que su origen es el 'capitalismo' no podrá resolverla en sus raíces. La agravará. Si se agrega que su enfoque origina escasez y desabastecimiento, entonces, quienes la padecen la verán todos los días. REGRESAR |
| Fecha publicada: 22/02/2008 Fuente: TalCual Tema: gobierno
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