|
|
|
Una foto, tomada en acto celebrado en el Palacio de Miraflores, muestra al presidente Chávez saludando aRené Vargas Pazzos, embajador de la República del Ecuador, al estilo militar: firme y con el canto de su mano derecha apuntando al frente. Vargas Pazzos siguió la carrera militar y llegó a ser jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador. Así que esa tarde de mediados de febrero, Vargas y Chávez estaban en su tinta. Vargas Pazzos también hizo carrera política y es un hombre formado en la gerencia de empresas. Realizó una maestría en Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Colombia, y antes de presentar credenciales diplomáticas se desempeñó como gerente de Ecopetrol.
Son muchas las semejanzas que hay entre Ecuador y Venezuela. A los nexos históricos indisolubles, hay que agregar una coincidencia en el terreno político que gira alrededor de la integración regional y de una visión del socialismo que permita el acceso de las comunidades más empobrecidas a la educación, la salud y el trabajo. Recientemente, el Gobierno de Ecuador apoyó a Venezuela en la escalada judicial de ExxonMobil contra Pdvsa. Hay acuerdos en materia de explotación petrolera y en la construcción de una refinería en el Pacífico que apunta a China e India, dos mercados que tiene un apetito voraz de energía.
La izquierda tradicional, organizada en partidos de masas, desapareció de los países andinos; ahora se alimenta de las organizaciones sociales. ¿Eso está pasando en Ecuador?
Así es. El presidente Rafael Correa fue electo con una plataforma política social (Proyecto País), en la ola en la que estamos de acuerdo la mayoría de los ecuatorianos, del socialismo moderno del siglo XXI. ¿Por qué esa palabra, moderno? Para diferenciarlo del socialismo antiguo, del estatismo que también fracasó. El marxismo estatista colapsó en la Unión Soviética; China se ha transformado y se habla de un socialismo moderno, donde el Estado se reserva el control de las cosas básicas: salud, educación, alimentación, transporte. El resto lo asume la empresa privada. Yo coincido con ese pensamiento político. Claro que la oposición ecuatoriana lo acusa de estar volviendo a lo antiguo. Juan Pablo II decía una frase en la que yo creo: 'No podemos salir del estatismo esclavizante al capitalismo salvaje', donde los grandes monopolios, las transnacionales acumulan los ingresos y no hay una redistribución social.
Esas organizaciones sociales le imprimen una dinámica muy distinta a la política. La realidad es diferente y no siempre es de fácil lectura para algunos sectores. ¿Cuáles son esas organizaciones sociales?
Los movimientos indígenas, que al igual que en Perú y Bolivia fueron organizaciones sociales de muy baja condición de desarrollo. La esclavitud se abolió legalmente, pero si usted no se prepara, si no tiene salud ni educación, tiene que someterse a los trabajos más rudimentarios y esos son salarios bajos. A esas organizaciones se suman los estudiantes, los desempleados y los informales. Esos movimientos sociales han alimentado esa idea de que con un enfoque nuevo del socialismo accedan a la educación, al trabajo, a la vivienda.
El presidente Correa ha llegado al poder con esa plataforma política. Una de sus primeras iniciativas fue convocar a una Asamblea Constituyente. ¿Se puede llegar a un nuevo contrato social en paz?
Ahí sí la pregunta es difícil. Depende de la oposición, en este caso de los monopolios, de qué tanto estén dispuestos a ceder. La habilidad, dialogada, es convencerles de que les conviene, porque si no vamos a degenerar en otra Colombia o con ciertos movimientos subversivos como en Argentina y Uruguay, y eso es lo que menos les conviene. Tiene que haber un entendimiento respetando lo democrático. Que si el pueblo, por ejemplo, ahora (en noviembre) se manifiesta en apoyo de la nueva Constitución, todos debemos estar dispuestos a aceptarlo y cumplir con ese nuevo contrato social, que es la Constitución. Por ahí vamos. Argentina también va muy bien. Todo apunta a la unidad suramericana, que ya está pactada pero no se le quiere practicar y en eso sí hay que darle crédito al presidente Chávez, que es un pionero y un apasionado de la integración.
El presidente Correa comparte con el presidente Chávez un lenguaje que es muy peculiar y, a veces...
Con estilos diferentes.
No sé si la idea es desnudar al contrario o poner de relieve las cosas que comúnmente no se dicen, ¿usted qué cree?
No porque hicieron pacto. El presidente Correa tiene una formación académica muy importante y la adquirió primero en Europa, donde se casó con una belga, y luego en Estados Unidos. Tiene un origen, no puedo decir pobre, pero sí de una clase media (el embajador René Vargas muestra una medida pequeña con sus dedos índice REGRESAR |
| Fecha publicada: 02/03/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: politica
|
*** noticias no disponibles *** |
|