|
|
|
La economía venezolana padece los rigores de una demanda que no se cubre con la oferta nacional insuficiente, y reclama cada vez más importaciones que consumen las divisas obtenidas del petróleo. De acuerdo con cálculos extraoficiales del gabinete económico, la cobertura del consumo con producción nacional cayó en 2007 hasta 58% del total del mercado. En 2006 esta cobertura ascendió hasta 70%, lo que significa que hay una reducción de 17% en este indicador.
Simultáneamente, en 2007 las importaciones no petroleras (bienes de consumo o materias primas no asociadas a hidrocarburos) en 2006 fueron de $29.725 millones, mientras que en 2007 fueron de $41.172 millones. Hubo un salto de 38% en las compras al extranjero respecto a 2006, según los números del Banco Central.
Paradójicamente, desde 2002 el Gobierno ha anunciado en reiteradas ocasiones planes de sustitución de importaciones en beneficio de la industria nacional.
Las medidas contemplaban reducir en varios millardos de dólares las compras extranjeras, la modificación de las condiciones arancelarias y la promoción de las microempresas.
Sin embargo, en los últimos cinco años las importaciones no petroleras aumentaron 241%, desde los $12.069 millones reportados en compras en 2002.
Invirtiendo lo mínimo
Ismael Pérez Vigil, director ejecutivo de Conindustria, explica que las importaciones venezolanas oscilaban cerca de los $15 millardos al año, pero con el boom de precios del petróleo desde 2004, las importaciones saltaron hasta los actuales niveles, de forma tan voraz que 'ya consume más de 70% del ingreso en divisas petroleras'.
El Gobierno se ve obligado a permitir importaciones al detectar fallas de abastecimiento en insumos o productos terminados en categorías como alimentos, resinas, plásticos, autorpartes o vehículos ensamblados; grupos que han crecido considerablemente en los últimos años por la política macroeconómica.
En particular, la compra de alimentos en el exterior se ha vuelto fundamental para paliar las fallas de leche, carne, pollo, azúcar, aceite, pastas y caraotas, entre otros rubros. Los números oficiales señalan que en 2007 se importaron $5.843 millones en alimentos, 68% más que en 2006.
Pérez Vigil indica que 'notamos la falta de las casi 5.000 industrias cerradas en los últimos años y no vemos ninguna empresa de magnitud que se haya montado con los planes oficiales'. Aunado a esto, los industriales apenas realizan inversiones operativas y no para ampliar sus líneas de producción, pues consideran que 'no hay lineamientos claros de política económica. Nadie invertirá si no se imponen condiciones o criterios técnicos económicos'.
'Lo mejor es producir'
El programa Fábrica Adentro, creado durante 2005 para recuperar unas 1.485 industrias, ha relanzado a unas 1.054 empresas, de los sectores cartones, papel y metalmecánica. Extraoficialmente, desde el Gobierno reconocen que están muy por debajo de los requerimientos.
Por su parte, el ministro de Industrias Ligeras, William Contreras, manifestó que 'el mejor plan de sustitución de importaciones es producir' y explica que el proyecto de 73 fábricas socialistas apunta a reducir en al menos 18 meses la dependencia del extranjero.
Asimismo, aclara que las importaciones suben por su valor y no sólo en volumen. 'Se están comprando maquinarias y equipos complejos, se está invirtiendo en capacidad de procesamiento. En el mediano plazo habrá soberanía alimentaria'. REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|