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1. En cada hectárea de tierra los agricultores latinoamericanos producen en promedio: 3.189 Kgs de arroz; 712 Kgs de fríjol; 3.288 Kgs de maíz; 13.561 Kgs de papas; 2.090 Kgs de trigo. No busquemos “chivos expiatorios”, estos bajísimos rendimientos son consecuencia de errores primarios, fácilmente corregibles, como por ejemplo: utilizar semillas genéticamente erosionadas o contaminadas con patógenos, no hacer test de germinación, no inocular las semillas de leguminosas, no regular adecuadamente la sembradora, no hacer análisis de suelo, no adoptar la rotación y la diversificación de cultivos, no eliminar las malezas antes que ellas dañen el cultivo, no evitar pérdidas antes y durante la cosecha, etc. En la ganadería los productores obtienen, en promedio, menos de 1.200 litros de leche por vaca y por año; la primera preñez ocurre a los 33 meses de vida, pudiendo ocurrir antes de los 19 meses; el intervalo entre pariciones es de 22 meses, pudiendo ser de 13 meses; la extracción o saca es de 19%, el rendimiento es de sólo 60 quilos de carne por hectárea y por año y los novillos llegan al peso de abate a los 50 meses de edad pudiendo hacerlo antes de los 25. Similar al caso de la agricultura, estos indicadores zootécnicos son el reflejo de la no adopción de prácticas también elementales, como por ejemplo: falta de cuidados en el parto incluso protección contra las intemperies, no desinfección del ombligo, no suministro del calostro en las primeras horas de vida, no adopción de medidas de prevención contra enfermedades y parásitos, falta de higiene en las instalaciones y en el ordeño, pérdidas de celos, falta de registros productivos y reproductivos, y, muy especialmente, porque los animales suelen estar sub o mal alimentados, durante largos períodos del año; la inadecuada o insuficiente alimentación, es, de lejos, la causa más importante del modesto desempeño de nuestra ganadería. Al contrario de lo que suele afirmarse, estos errores no se deben a los supuestos factores exógenos mencionados en el primer párrafo de este artículo; ellos se deben al hecho concreto de que la mayoría de los productores —no por su culpa, evidentemente— no posee los conocimientos, elementales, que son necesarios para evitarlos o corregirlos.
2. Muchos agricultores aún practican el mono o “bicultivo” y consecuentemente obtienen ingresos sólo una o dos veces al año. Es por esta razón, y no por falta de decisiones políticas, que se vuelven tan dependientes del crédito rural; si diversificasen la producción agrícola y la integrasen a la producción pecuaria también diversificada, podrían generar alimentos “balanceados” para la familia y para los animales, además de ingresos, durante los 365 días del año. Con esta medida, tan sencilla pero altamente eficaz, se volverían menos dependientes del crédito y menos vulnerables a otros factores externos adversos (clima, mercado, plagas, etc.). Soluciones pragmáticas, similares a la diversificación productiva, deberían ser enfatizadas en las escuelas agrotécnicas y facultades de ciencias agrarias; en vez de esperar que los economistas del Banco Central o los parlamentarios del Congreso Nacional resuelvan los problemas económicos de los agricultores.
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(El autor es un agricultor brasileño) REGRESAR |
| Fecha publicada: 06/03/2008 Fuente: 2001 Tema: comida
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