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El informe del Ministerio de Alimentación a la Asamblea Nacional sobre la gestión del año 2007, revela una serie de obstáculos que enfrentó este despacho en su misión de garantizar la soberanía y seguridad alimentaria de la población más vulnerable.
La Memoria y Cuenta de 2007 señala que 'la regulación de precios de algunos rubros, en cuanto a insumos y a consumo final, generaron desequilibrio en las cadenas productivas, suscitándose el desabastecimiento de dichos rubros'.
El control de precios fue impuesto por el Gobierno del presidente Hugo Chávez desde febrero de 2003.
La lista de rubros bajo control involucra cerca de 400 productos. Funcionarios del propio Ejecutivo nacional consideran que tal regulación es excesiva, volviéndose muy difícil de manejar.
El sector industrial debe afrontar costos cada vez más altos por encarecimiento de materias primas nacionales o importadas, en una economía que acumula una inflación de alimentos de 34,7% en los últimos 12 meses. Ante el control de precios, los productores y empresa de alimentos ven como se minimiza la rentabilidad.
La consecuencia es que se estanca el sector productivo de alimentos, en un mercado que aumentó cerca de 19% el consumo durante 2007.
El propio Minal reconoce la insuficiencia, y señala que 'los bajos niveles de producción agrícola dificultaron la oferta permanente de productos alimenticios. Principalmente en la demanda de rubros estratégicos para garantizar la seguridad agroalimentaria, tales como: grasas, proteína animal (carne y leche), granos, leguminosas. Es por ello que la mayor parte de los alimentos que se consumen es de origen importado, especialmente trigo, azúcar, leche en polvo, maíz para consumos animales, oleaginosas y leguminosas, grasas vegetal y animal y los cereales, entre otros'.
También las divisas
El informe del Ejecutivo también señala que 'otro aspecto importante (como obstáculo) ha sido el control cambiario, el cual ha dificultado la obtención de divisas para la adquisición de algunos insumos para el sector agrícolas y de productos terminados, originando distorsiones en la cadena productiva de estos rubros'.
La opción importadora se encarece por el aumento de precios de los alimentos en los mercados internacionales, así como por las trabas burocráticas que ha impuesto el Gobierno en su afán de regular el acceso a las divisas. Aunque sectores como oleaginosas o leche han recibido el beneficio de mecanismos como el pago a la vista, a fin de acelerar el pago a proveedores y el despachos de mercancías a Venezuela, este esquema todavía no termina de consolidarse efectivamente.
No obstante, el país depende de las importaciones, de acuerdo con lo explicado por el despacho de Alimentación: 'el sector industrial privado durante 2007 no ofertó una cantidad suficiente de alimentos para cubrir la demanda del país, ya que, el volumen de producción interna, no estuvo acorde con el incremento del consumo de la población para el año 2007, lo que generó en gran parte el desabastecimiento en algunos rubros'.
Estancamiento
El incremento del costo de los alimentos, impacta a todas las cadenas de distribución nacional, y esto incluye la red gubernamental Mercal. Aunque se gastó 44% más dinero en compra de alimentos, la distribución de la red solo aumentó 1,8% respecto a la cantidad de toneladas, aunque cumpliendo.
En reflejo, con un consumo en expansión, la cobertura de la misión Alimentación sobre el global de distribución de 18 rubros básicos se redujo 21% en un año, al pasar de 45,9% de todo el país en 2006 a 36,1% ( en 2007. Desde 2005 hasta 2007 esta proporción de cobertura se redujo cerca de 40%.
En rubros como harina de maíz, la cobertura de la misión Alimentación fue de 23,3% de la distribución nacional.
No obstante la reducción, Mercal atendió en promedio a unas 9.642.170 personas al mes, con un ahorro promedio de 43% con respecto al precio oficial fijado por el Ejecutivo nacional. REGRESAR |
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