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En los últimos meses, el precio del trigo ha experimentado considerables incrementos.
A finales de febrero la tonelada llegó a 1.000 dólares. Ese aumento incide en el costo de la elaboración de la pasta regulada a 2,75 bolívares fuertes. Para contrarrestar las consecuencias del alza, a finales del año pasado el Gobierno nacional publicó en Gaceta Oficial una resolución en la que estableció que 70% de la producción de ese alimento debe estar elaborado con una mezcla de arroz o maíz.
Simón Nobile, presidente de la Asociación Venezolana de la Pasta, informó que este mes las empresas fabricantes debían comenzar a suministrar el producto mezclado. No obstante, Roberto Moro, presidente de Cargill, recordó que los patrones de consumo 'no se pueden cambiar de un día para otro'.
Moro explicó que aunque la pasta hecha con trigo y arroz o maíz no cambia los valores nutricionales ni el sabor, los nuevos componentes varían el color y la textura: 'Como el arroz y el maíz tienen alto contenido de almidón, la pasta será un poco más pegajosa de lo que es ahora'.
Venezuela, después de Italia, es el país con el más alto consumo de pasta per cápita, con 14 kilogramos anuales por persona. Moro indicó que las amas de casa venezolanas son muy exigentes con la calidad de ese alimento. 'Hay que tener cuidado de no deteriorar la calidad de la pasta que se consume en el país', advirtió.
'Hay que estar alerta, no vaya a ser que se pretenda solucionar un problema, pero se esté creando otro', dijo Moro. Explicó que, debido al alto consumo de pasta en Venezuela, al tener que producir 70% de la oferta con la mezcla de arroz o maíz se podría originar una distorsión en el mercado de esos cereales, cuya producción mundial no llega a los niveles necesarios.
'Poner otro jugador a competir por la materia prima puede ser riesgoso. Es delicado que los fabricantes vengan ahora a comprar arroz, cuando esa industria afronta dificultades para conseguir los insumos. Tenemos que fabricar la pasta mezclada por resolución gubernamental, pero debemos actuar con cuidado, para no crear distorsiones en el mercado de esos cereales', manifestó. Moro sugirió a las autoridades implantar la medida de manera progresiva, para evaluar cómo se comportan la oferta y la demanda de los tres rubros.
Aunque Cargill acatará la resolución, su presidente no la considera necesaria: 'Creo que introducir una nueva demanda en los mercados de arroz y maíz puede generar dos consecuencias: que la producción de cereal crezca o que, debido a la baja calidad, el consumo de pasta caiga. La disposición gubernamental se convierte así en una forma de atentar contra el consumo de este producto'.
La incorporación de arroz o maíz a la pasta implica cambios en los métodos de fabricación y compra de nuevos equipos. Moro no precisó el monto de la inversión que hace actualmente Cargill, pero dijo que las mejoras tecnológicas están en marcha.
Inconvenientes lógicos.
El área de producción de Cargill cuenta con 2 plantas de pasta, 1 de aceite, 1 de arroz y 3 molinos de trigo, y opera los 365 días del año con, aproximadamente, 700 empleados. 'Estamos trabajando a la máxima capacidad', aseguró Moro.
En relación con la importación y obtención de divisas, señaló que afrontan 'los inconvenientes lógicos'. 'Hay una nueva forma de trabajar, a la que nos adaptamos haciendo los cambios pertinentes', dijo.
Moro señaló que los retrasos más largos que han experimentado en la adquisición de dólares han durado entre 60 y 120 días. Sin embargo, aseguró que esas demoras no han afectado la producción, a pesar de que 75% de la materia prima es comprada en el exterior.
'Nosotros no hemos tenido problemas, pero algunas pequeñas y medianas industrias sí, por interrupciones en la cadena de suministro, producto del tiempo que toma recibir las divisas', dijo. 'El pago a la vista es la solución. En lo que funcione regularmente para todas las industrias, el problema del desabastecimiento en el país terminará en 60 días', concluyó. REGRESAR |
| Fecha publicada: 09/03/2008 Fuente: El Nacional Tema: comida
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