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Piense usted en un área que tenga que ver con el servicio público y tal vez sin saberlo estará pensando también en una carencia: bomberos, enfermeras fiscales, médicos, policías... en todos esos renglones el área metropolitana de Caracas presenta serios déficit que atentan contra la calidad de vida de sus habitantes.
El más marcado de todos se da en el sector de los fiscales de tránsito, pues las propias autoridades del Instituto Nacional de Transporte y Tránsito Terrestre indican que al menos debería haber cinco mil fiscales en las calles, cuando la realidad indica que apenas existen 1.065.
Aun si se le agregan los 465 que están estudiando en la escuela de La Yaguara, se estaría hablando de un déficit que es mayor al sesenta por ciento, hecho especialmente relevente en una ciudad con un parque automotor que ya superó el millón de vehículos y en la que no se construyen vías alternas desde hace muchos años.
Escasa salud
Pero hay áreas cuyas carencias golpean mucho más al ciudadano, y sin duda la salud es una de ellas. Rafael Belmonte, profesor de la facultad de medicina y quien trabaja en la comisión de salud pública de la Federación Médica Venezolana, alerta sobre una situación nunca antes vista: la comisión de estudios de posgrados de la UCV durante el concurso 2007-2008 registró 172 vacantes de un total de 312. 'Hasta hace poco, los médicos se peleaban por un posgrado, ahora los hospitales tienen que declararlos desiertos', dice.
Incluso los hospitales más apetecidos como el Pérez Carreño y el de El Llanito (están adscritos al Seguro Social y los sueldos son un poco más altos) presentan importantes carencias en algunas ramas y sobre todo en lo que tiene que ver con los residentes (que a grandes rasgos forman la mitad del personal médico en un hospital): en el Pérez Carreño hubo necesidad de realizar un segundo llamado a concurso para los doce cupos en medicina interna, y aun así sólo siete galenos lo atendieron. Tampoco en medicina crítica, pediatría y nefrología se llenaron las vacantes. En El Llanito ingresaron dos de diez a medicina interna este año y en medicina crítica uno de tres.
La situación es peor en los demás hospitales. Por ejemplo en el Pérez de León debería haber 16 residentes en medicina interna y hay cuatro, dieciséis en cirugía y hay ocho, ocho en traumatología y hay cinco, ocho en pediatría y no hay ninguno. En los Magallanes de Catia debería haber veinte residentes en medicina interna y hay seis, 25 en pediatría y hay 18, y en anestesiología renunciaron los tres que ingresaron este año (de cinco cupos abiertos).
En Lídice sólo un médico está haciendo el primer año de medicina crítica, cuando había siete cupos disponibles, y están pensando en cerrar el posgrado de pediatría porque ya nadie aplica. Tampoco en el Clínico ingresó nadie en nefrología ni este año ni el pasado. En el complejo de El Algodonal también son frecuentes los posgrados desiertos o casi vacíos.
La falta cada vez más acentuada de residentes (que son médicos recién graduados que están haciendo un posgrado) augura que lo peor está por venir.
En cuanto a médicos de planta, el área más crítica suele ser anestesiología. Así, en el Vargas hay 16 anestesiólogos y la cifra ideal es 26, mientras que en Lídice trabajan diez y hay 25 plazas. También hacen falta neurocirujanos, neurólogos pediátras, fisiatras y geriatras.
Ramón Agüero, presidente del Colegio de Enfermeras, advierte que en ese ramo la crisis todavía es peor: 'Hay 2760 y deberían existir casi cinco mil más. Una enfermera está atendiendo hasta cuarenta pacientes, cuando el estándar internacional es de ocho'.
Pocos policías, pocos bomberos
La inseguridad encabeza siempre la lista en cuanto a las preocupaciones fundamentales del caraqueño, y tampoco aquí las noticias son alentadoras.
La Policía Metropolitana tenía once mil funcionarios cuando se creó, pero hoy esa cifra ha disminuido a 8.500. Dentro del propio cuerpo afirman que eso representaría un déficit de cinco mil policías.
En los bomberos la falta de efectivos es más alarmante: Tomás Arencibia, presidente del Sindicato Nacional de Bomberos, asegura que son más lo que faltan que los que hay: 3 mil contra 2.500. La situación se ha agravado en los últimos seis meses, pues más de trescientos bomberos han renunciado.
Sean cuales fueran las causas de estos múltiples déficit (el investigador y experto en políticas públicas Luis Pedro España apunta por ejemplo a la caída del incentivo económico relacionado a todas estas profesiones), lo cierto es que los mismos hacen que los caraqueños sean aún más pobres de lo que parecen. REGRESAR |
| Fecha publicada: 09/03/2008 Fuente: El Universal Tema: gobierno
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