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El aumento de las tasas de interés para las tarjetas de crédito de 28% a 32% ha sido un golpe inesperado para la clase media, que había encontrado en este instrumento una vía para complementar los gastos relacionados a la compra de productos de primera necesidad, como medicinas y alimentos, e incluso para darse un gusto de vez en cuando, y cancelar la deuda con parte de las utilidades de diciembre.
La tarjeta de crédito está concebida como una herramienta de financiamiento que sirve para facilitar el pago o para la cancelación de gastos importantes que no sean prioritarios.
Sin embargo, el auge del consumo -por la alta liquidez monetaria (moneda y billetes en circulación más depósitos bancarios)- se ha unido a la imposibilidad de comprar dólares libremente debido al control cambiario. Esta situación ha motivado a los venezolanos a proteger sus ahorros -e incluso a endeudarse- dado el repunte del índice inflacionario que el año pasado se colocó en 22,5% y que en lo que va de 2008 suma 5,8%. Así, se tiene la percepción de que el poder adquisitivo se verá mucho más afectado en el futuro La decisión del Banco Central de Venezuela de aumentar esta tasa activa tiene entre sus objetivos frenar el consumo a través de este instrumento.
En teoría, si se logra reducir la demanda de bienes y servicios la oferta disminuye y esto hace que los precios también caigan. No obstante, al ser una medida aislada, los especialistas han mostrado serias dudas de que puedan conseguirse los fines trazados.
El analista financiero José Grasso Vecchio dijo que lo primero que debe hacer una persona que tiene una deuda con su tarjeta de crédito es pagarla si tiene ahorros suficientes.
Si no cuenta con la disponibilidad requerida pero tiene algo de dinero sobrante, podría disminuir la deuda y así bajar la cuota mensual del pago mínimo.
Otra opción, que quizá no luce práctica pero es efectiva, según Grasso, es verificar el cobro de tasas de interés de las instituciones bancarias y seleccionar cuál de todos los bancos cobra la menor. Obviamente esto debe hacerse antes de solicitar la tarjeta de crédito a una entidad específica.
Grasso también recomienda la posibilidad de buscar un crédito personal en algún banco -cuya tasa sea menor a la que cobra la tarjeta- y con ese dinero pagarla. 'Esta posibilidad implica que el usuario debe ser algo más proactivo y estar dispuesto a prepararse más en lo que es el dominio del manejo del mercado bancario para conseguir opciones distintas'.
En este punto el analista destaca que algunas veces el cliente peca de ser cómodo y no estudia las otras alternativas que le presenta el mercado. De hecho, agrega, la mayoría de las veces los usuarios terminan convirtiéndose en tarjetahabiente porque el banco donde tiene su cuenta de nómina les envía el plástico sin solicitarlo o porque tienen a un conocido en una entidad o viven en una zona cercana a la institución.
Grasso Vecchio no cree que el BCV dicte nuevamente un aumento de tasas de interés. 'Está claro que lo que se quería era que subieran las de consumo para evitar que otras –como las del sector manufacturerose incrementaran, porque por esa vía se podrían trasladar los costos a los precios.
'Sin embargo, hay un error, al tratar los bancos de contrarrestar el impacto de aumentar 3 puntos en las tasas pasivas para los plazos fijos, que pasó de 10% a 13%, sus utilidades se ven afectadas, aun cuando también subieron las tasas para tarjetas de crédito'.
Agrega que el aumento de las tasas por consumos equivale a un ingreso para la banca de 571 millones de bolívares fuertes, pero el incremento de las tasas pasivas representa un gasto 1.739 millones de bolívares fuertes.
Ante este panorama, el analista afirma que lo más probable es que el sistema financiero busque la manera de contrarrestar sus gastos y comiencen a subir las tasas que no están reguladas, como las de crédito para vehículos, hipotecaría, comercial e industrial. 'Seguramente para estos préstamos las tasas estarán más cerca del tope máximo que 28%'.
Grasso es enfático al señalar que los usuarios de tarjetas de crédito 'no deben endeudarse si no lo necesitan, a menos que sea estrictamente necesario'. Hace una salvedad: Los clientes no deben sentir temor de endeudarse y solicitar un crédito al sistema financiero para llevar a cabo alguna actividad productiva antes de que la inflación acabe con sus ahorros. REGRESAR |
| Fecha publicada: 10/03/2008 Fuente: El Nacional Tema: economia
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