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La cura contra la hepatitis – o quizá contra algunas otras tantas enfermedades, como el VIH/sida o el rotavirus– podría estar en suelo venezolano, escondida en algún bosque de la selva amazónica, sin que nadie sospeche siquiera de su existencia, pues en el país existen alrededor de 100 especies vegetales con potencial medicinal que aún no han sido estudiadas en profundidad.
En el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) –con un aporte de 400.000 bolívares fuertes canalizado por vía de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación– adelantan trabajos sobre los usos medicinales de 34 especies de plantas del país, que podrían servir para controlar enfermedades como el VIH/sida, la gripe, la tuberculosis, la malaria, la hepatitis y el rotavirus.
'En el mundo existe la necesidad de encontrar nuevos fármacos para el control de enfermedades resurgentes (como la tuberculosis y la malaria) y el tratamiento de afecciones emergentes, como el sida y la gripe por influenza, así como el control de otras enfermedades infecciosas, como la hepatitis o el rotavirus', indicó Fabián Michelangeli, jefe del Laboratorio de Fisiología Gastrointestinal del Centro de Biofísica y Bioquímica, que dirige la investigación en el IVIC.
En Venezuela, a pesar de ser uno de los países con más biodiversidad del planeta, sólo se pueden registrar unas pocas especies vegetales que han sido utilizadas con fines terapéuticos en la medicina occidental.
'25% de las prescripciones médicas provienen de vegetales (bien sea con productos extraídos directamente o con derivados) y al menos 2% de las plantas tropicales han sido investigadas para usos medicinales. En Venezuela se ha trabajado muy poco este aspecto. Se pueden contar con los dedos las medicinas derivadas de plantas en el país', dijo Michelangeli.
No para mañana.
A pesar de que la investigación del IVIC lleva más de 6 años, no será sino dentro de 15 años –aproximadamente– cuando se puedan ver resultados concretos aplicables a la medicina.
'Hay que tener claro que esta no es una investigación para mañana. Podría tomar años. Es un proyecto sumamente costoso. Si evaluamos la creación de un nuevo antibiótico desde la medicina alopática occidental, podríamos precisar que tardaría 15 años y costaría 1 millardo de dólares llegar a él. Hablamos de una inversión multimillonaria', advirtió Michelangeli.
El trabajo es largo y requiere paciencia porque se deben buscar los principios activos de las plantas. Cada pequeña parte es útil. Flores, semillas, frutos, raíces y corteza pueden contener sustancias químicas que tendrían una aplicabilidad clara.
Entre las especies que se estudian se encuentran la palma manaca (Euterpe predatoria), la pata de garza ( Jacaranda copaia), la brusca (Senna silvestris), el chaparro (Curatella americana), el manteco (Byrsonima crassifolia), el tacamajaco (Protium heptaphyllum), el cazabe (Tapirira guianensis), la caraña (Protium unifoliolatum), la caña de la India (Costus scaber), la arapurima (Croton cuneatus) y la fruta de burro (Xylopia aromatica), entre otras.
Desarrollo nacional.
Desde el Centro de Biofísica y Bioquímica del IVIC, botánicos, médicos y químicos procuran darle un valor agregado a la diversidad biológica del país, afirmó Michelangeli.
'Nuestros recursos naturales podrían servir como una forma de desarrollo sustentable para los venezolanos.
La idea es que el bosque valga más vivo que en palillos de diente. Por lo menos existen más de 100 especies que podrían ofrecer resultados positivos para la medicina y para la humanidad en general', expresó.
Cerca de la mitad de las medicinas que se venden en las farmacias provienen originalmente de plantas, y en Venezuela existen alrededor de 20.000 especies vegetales distintas. El potencial es grande. Sólo se necesita tiempo y voluntad. REGRESAR |
| Fecha publicada: 11/03/2008 Fuente: El Nacional Tema: salud
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