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Las llamadas de las agencias bancarias para exigir el pago de las cuotas de las tarjetas de crédito ya forma parte de la vida de muchos tarjeta habientes venezolanos. Pero, a veces, estas repetidas llamadas no sólo causan un alerta de cobro en la mente de los usuarios, también pueden generar un estado de alteración psicológica si el deudor no está en capacidad de pagar o no sabe cómo hacer frente a esa situación de cobranza.
'Colocan un robot que llama cada diez minutos para cobrar la deuda. Esto va en contra de los derechos humanos, no es un recordatorio de pago, sino una presión psicológica para que la gente pague. Lejos de incentivar el pago lo que produce es un descontrol psicológico que lleva a los usuarios a sentirse en banca rota', explica Roberto León Parilli, presidente de la Alianza Nacional de Consumidores y Usuarios (Anauco) en relación a la acción aceptada por el Tribunal Supremo de Justicia contra el Consejo Bancario Nacional, la Asociación Bancaria de Venezuela, el Banco Central de Venezuela y la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras en beneficio de todos los usuarios de tarjetas de crédito del país.
León Parilli señala que si no se pagan las cuotas mensuales, a veces las agencias bancarias amenazan a los clientes con incluirlos en listas negras para no aprobarles créditos en el futuro, 'cuando estos mecanismos de control existen para calcular riesgos y no para ser utilizadas como armas de cobranza'.
SALUD EN RIESGO
El psiquiatra Juan Carlos Angeli considera que independientemente que la deuda sea válida, el estilo de cobranza puede generar estrés como respuesta de cronificación del miedo. 'Hay personas que por esa presión constante de cobranza empiezan con un proceso de fatiga emocional que a veces termina en depresión, trastornos de pánico e inclusive irritabilidad que causa que la persona se ponga en un estado de tensión. El individuo siente que no tiene dinero para nada y provoca una redistribución de la relación en casa donde todo gira alrededor del dinero y se pierde calidad de vida familiar', afirma.
Pero Angeli aclara que a veces los bancos utilizan métodos poco convencionales de cobranza porque las deudores se esconden: 'Aquí no sólo está implicado la situación del banco que funciona como un ente sin emociones, también la personalidad del deudor, que puede ser responsable, o simplemente la persona que de verdad abusa del crédito'.
El abogado penalista Gonzalo Himiob explica que para los métodos de cobranza existe la Ley de protección consumidor y al usuario que dice con claridad las prácticas que se permiten y las que no. 'Es cierto que el banco tiene derecho a cobrar las deudas pero lo que no puede hacer es usar mecanismos de intimidación, de agresión o alguna forma de persecución para lograr el cobro de sus acreencias'.
Si lo vemos desde una perspectiva penal –agrega Himiob–, se podría estar cometiendo un delito de ejercicio abusivo de un pretendido hecho, es decir, se puede tener derecho a cobrar pero si no se puede cobrar en los términos que establece la ley, se puede acudir a los tribunales correspondientes para solicitar el pago. Se trata entonces de reclamar, que es lo que está haciendo Anauco, para que los bancos se apeguen a los cánones legales. REGRESAR |
| Fecha publicada: 11/03/2008 Fuente: TalCual Tema: economia
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