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Patricia Alcalá y Alexander Niermann cumplirían mañana un año de casados. Se conocieron cuando ella estudiaba administración en la Universidad Metropolitana y él, nacido en Suiza y graduado en economía informática, realizaba una pasantía en Venezuela. La boda civil fue en Zurich y la eclesiástica en Caracas. La fotografía de los esposos, en trajes de novios, adorna la sala de la casa de Manuel Alcalá, padre de ella, en el municipio Chacao.
La pareja forma parte del grupo de pasajeros que desapareció el 4 de enero cuando el avión LET 410, siglas YV 2081, de Transaven, amarizó a 64 millas náuticas de Los Roques. Cerca de las 9.00 am el piloto, Esteban Bessil, reportó que tenía problemas con los dos motores. Se presume que la aeronave está en una fosa submarina cuya profundidad puede ser mayor a 2.000 metros. Una cadena de 12 accidentes aeronáuticos ha ocurrido en 2008. En total, 56 personas han muerto y 13 están desaparecidas. Ramón Viña, presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil, fue destituido la semana pasada por razones que aún no han explicado.
La vida de Manuel Alcalá, padre de Patricia, cambió desde la mañana del accidente en que perdió a su hija y su yerno. Ahora piensa organizar una fundación que agrupe a los dolientes de las víctimas de los siniestros de aeronaves, y en llevar hasta las últimas consecuencias las acciones legales por el caso que lo involucra: 'Se debe investigar para evitar que sigan ocurriendo casos como éstos'.
Alcalá vivió lo mismo que los otros familiares de las personas fallecidas y desaparecidas en los accidentes aéreos. Súbitamente, un viaje de placer –la pareja iba a Los Roques a practicar submarinismo– se convirtió en tragedia. Por eso, contrató los servicios de Javier Elechiguerra, ex fiscal general de la República, y mantiene la presión pública y en los tribunales, para encontrar respuestas y los restos de su hija y de Niermann.
Doble agonía.
Alcalá ha formulado reclamos sobre la seguridad aeronáutica en el país. Un inspector del INAC emitió un informe en el cual recomendaba a la autoridad en materia de aviación civil retirar progresivamente la flota de aviones LET 410, fabricados en la antigua Checoslovaquia. Un punto central es cuestionado por especialistas. Él tuvo oportunidad de exponerlo en la primera reunión que tuvieron los parientes de las víctimas con representantes de la empresa y las autoridades del Servicio de Búsqueda y Rescate, en Maiquetía 26 días después de ocurrido el siniestro, tardanza que, por cierto, le pareció inexcusable dadas las circunstancias.
Recordó que los LET 410 sólo tienen una puerta para embarque y desembarque y otra al lado del copiloto, lo que complica la evacuación de los pasajeros en casos de emergencia.
Dijo que deberían tener dos ventanillas al lado izquierdo y dos más al lado derecho para garantizar la evacuación antes de que se hunda, cumplidos tres minutos. Entre las 14 personas que iban en el avión de Transaven –entre ellos 8 italianos– sólo apareció el cadáver de Osmel Ávila, el copiloto, quien tenía más cerca la escotilla para huir.
'Hemos constatado la gravedad de la situación de la aviación civil en Venezuela', dice Alcalá. 'Los que viajan no forman parte de un rebaño de ganado, son seres humanos'.
El padre de Alcalá asegura que el día del accidente ninguna autoridad aeronáutica ni vocero de Transaven les notificó lo ocurrido. Una pareja amiga que esperaba a su hija y a Niermann, en Los Roques, llamó para avisar que estaban extrañados porque no habían llegado. Los Alcalá, así como los familiares de otros venezolanos que viajaban en la aeronave, se mantuvieron hasta las 4:00 pm en el terminal aéreo y, en vista de que nadie respondía a sus interrogantes, decidieron irse al Comando de Guardacostas donde recibieron un trato 'más humano'. Se quejó de que la familia de su yerno Niermann fue notificada del accidente por el Gobierno suizo. 'Aquí los ciudadanos somos un cero a la izquierda'. REGRESAR |
| Fecha publicada: 12/03/2008 Fuente: El Nacional Tema: transporte
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