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En medio de los crecientes temores sobre la seguridad de los alimentos y la impaciencia frente a la lenta reacción de los gobiernos, los estándares alimentarios fi jados por el sector privado en Europa han comenzado a esparcirse por todo el mundo.
En 1997, tras las olas de pánico causadas por los brotes de enfermedades como la de la 'vaca loca', algunos de los minoristas más grandes de Europa se unieron para crear nuevas reglas globales para aquellos que venden carne, frutas y verduras a Europa, el continente que más alimentos importa. El año pasado, compró alimentos por cerca de US$20.000 millones de países externos a la Unión Europea.
Hoy, estos programas de calidad introducidos por el sector privado también se han vuelto populares en otros países. En febrero, el minorista estadounidense Wal-Mart Stores anunció que sólo compraría vegetales, carne y mariscos de proveedores acreditados por ofi cinas de inspección privadas.
El mayor de esos reguladores privados, GlobalGap, ahora cuenta con 81.000 granjas y plantas en 76 países miembros, frente a las 18.000 que tenía en 2004. GlobalGap también cuenta con varias empresas asociadas en América Latina.
El grupo, con sede en Colonia, Alemania, espera que la cifra alcance las 100.000 granjas este año, dice su director Kristian Möller. El grupo, cuyo presupuesto anual es de US$4.300 millones, tiene apenas 11 empleados.
La lista de cadenas que recurren a GlobalGap está creciendo, incorporando a nuevos miembros como McDonald’s y agricultores estadounidenses ansiosos por colocar sus productos en el lucrativo mercado europeo. “Estamos tratando de que todos nuestros agricultores sean certifi cados por GlobalGap, dado nuestro compromiso con la seguridad alimenticia y la dirección que está tomando la seguridad alimenticia en todo el mundo”, dice Bob Carter, director de seguridad alimenticia para Columbia Marketing International, un cultivador, empacador y exportador con sede en Washington y ventas que rondan los US$250 millones al año.
La razón de Europa para desarrollar un esquema de certifi caciones privadas que abarca varios países y compañías era “proveer una respuesta rápida a las cosas que preocupan al consumidor, en un formato que el gobierno no puede proveer”, dice Nick Ball, un gerente técnico de Tesco PLC, la cadena británica de supermercados.
Los requisitos de certifi cación de GlobalGap, que en inglés signifi ca Global Good Agricultural Practice, algo así como “Buena práctica agrícola global”, incluye límites a los residuos de pesticidas (cuánto permanece sobre una fruta o vegetal después de lavarse), una prohibición contra animales no esenciales en los alrededores de los mataderos (incluyendo perros) y análisis en terreno para asegurar que los agricultores no están utilizando demasiado fertilizante. Los estándares aumentan los precios de venta, contribuyendo a la infl ación alimenticia global, pero las encuestas y los datos de ventas muestran que los consumidores están dispuestos a pagar más a cambio de una mayor calidad.
Los miembros de GlobalGap pueden moverse con rapidez para imponer sus demandas sobre los agricultores.
El año pasado, una campaña de relaciones públicas de Greenpeace en Alemania permitió que los minoristas establecieran rápidamente límites sobre los residuos de pesticida más estrictos que los exigidos por la legislación de la Unión Europea.
Sin embargo, GlobalGap no está exento de controversia. A las grandes granjas les resulta más fácil aportar las inversiones necesarias para cumplir ciertos requisitos. Eso coloca en desventaja a los pequeños productores. Una coalición de países emergentes, entre los cuales fi guran Brasil y Egipto, ha presentado una queja formal ante la Organización Mundial del Comercio en Ginebra.
El documento asegura que los estándares del sector privado representan un obstáculo comercial injusto para los pobres del mundo. “Un estándar que uno no se puede cumplir es como un arancel de 1.000%”, dice el director de la organización, el francés Pascal Lamy.
El organismo ha iniciado una investigación, pero no está claro que tenga ninguna clase de autoridad sobre los estándares privados, explica Lamy. REGRESAR |
| Fecha publicada: 12/03/2008 Fuente: El Nacional Tema: comida
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