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El terminal de oriente está literalmente teñido de rojo. Y es que las unidades del Sistema Integral de Transporte Superficial Sociedad Anónima (Sitssa) se han apoderado de todos aquellos espacios que antes estaban ocupados por líneas de autobuses privadas, con la aparente intención de convertirse en 'dueños y señores' de un territorio que hasta entonces carecía de vinculaciones partidistas.
Primero fueron los autobuses color rojo que ocuparon el estacionamiento público y preventivo. Luego, la división de los andenes para diferenciarse de las demás líneas. Siguió la identificación de jardínes y separadores de concreto con el nombre de Sitssa. Continúo con la instalación de 'conos' para delimitar su espacio. Y llegó al punto que ahora la empresa se maneja dentro del terminal como si fuera una operadora independiente, lo cual supuso la imposición de nuevas reglas.
'Aquí nos pusieron fronteras...', comentó Leandro Paredes, jefe de Operaciones del terminal de oriente (Otoca). 'Ellos (Sitssa) se manejan como si fueran otra operadora. Tienen su propio jefe de Operaciones, su gerente y sus taquilleros. Prácticamente, el terminal lo opera Sitssa y no Otoca. Ellos decidieron sacar a los autobuses de las líneas privadas de los estacionamientos. Ahora, tampoco podemos cargar en sus andenes... Esto es una especie de guerra contra las compañías privadas de transporte'.
En teoría, la operadora Otoca tiene la concesión del terminal de oriente por los próximos ocho años. Sin embargo, la avasallante toma de Sitssa ha puesto a dudar a los transportistas sobre el cumplimiento de dicho acuerdo. 'Estamos esperando si la Alcaldía de Sucre nos rescinde el contrato o seguimos trabajando a medias', afirmó Giovanny Capanelli, gerente del terminal. 'Lo cierto es que Sitssa ha hecho inversiones importantes para hacer su base de operaciones en el terminal, incluyendo un patio de talleres y un depósito para materiales. Nosotros hemos tratado de negociar, pero todo se nos ha negado'.
Dicha situación ha generado zozobra y expectativa entre los transportistas, quienes desconocen hasta cuándo van a permanecer en el terminal. Lo que ha generado cualquier tipo de rumores en los pasillos.
'Hasta esta zafra trabajamos... es lo que se escucha decir a cada rato y ello indudablemente afecta el desempeño', comentó Paredes. 'Todos tenemos miedo de que nos desplacen', añadió José Vilioti, representante de la línea de buses. 'Ello afectaría a taxistas y autobuseros que tienen 16 años trabajando aquí'.
Pero curiosamente los transportistas han preferido mantener su reclamo en secreto. A pesar de que la empresa Sitssa ha cercenado su espacio de trabajo, los representantes de las 21 líneas que hacen vida en el terminal no han paralizado sus actividades ni han oficializado su reclamo ante algún organismo.
Según explicó Carlos Rivera, gerente de Expresos del Mar, los empresarios tienen miedo de que tomen represalias. Sin embargo, Paredes asegura que en realidad las líneas privadas no han hecho llamados de alerta, porque el perjuicio tampoco ha sido total en vista de que Sitssa no está en su máxima operatividad. Sin contar que algunos trabajadores prefieren no fijar posición, para ser absorbidos por la empresa del Estado.
Lo cierto es que una nueva zafra se aproxima y, de continuar esta situación, la operatividad del terminal se podría ver afectada. 'En Semana Santa tendremos limitaciones de espacio y eso generará problemas', aseguró Paredes. 'La toma de los andenes dificultará el embarque y la falta de estacionamiento colapsará la vía. Ya se verá'.
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| Fecha publicada: 12/03/2008 Fuente: El Universal Tema: transporte
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