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No es la falta de recursos económicos el problema venezolano, al menos no en estos tiempos en los que la cesta de crudo venezolana supera los 90 dólares el barril. Está más relacionado, según Óscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito, con la repartición de esa riqueza y con el destino que se le forja a ese dinero. Los depósitos del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) provenientes de las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela y de los aportes de Pdvsa fueron utilizados para comprar lo que se denominan notas estructuradas, que no son otra cosa que bonos argentinos, venezolanos, brasileños y ecuatorianos empaquetados en un instrumento que está siendo vendido por el Estado al sistema financiero nacional.
La finalidad no es otra que salir de ese combo de papeles de alto riesgo y disminuir la cotización del dólar no oficial. La clave está en aumentar la oferta para bajar la demanda y, por ende, el precio. 'Se ha convertido en un buen negocio para toda la banca, pero sin el menor vestigio de transparencia', sentencia García Mendoza, para quien la banca se beneficia de una opción que el propio Gobierno le coloca en bandeja de plata en detrimento de lo que debe ser la razón de ser de la banca: la intermediación financiera. 'Este tipo de operaciones opacas se pagan caro con el tiempo, cuando se presenta de frente el colapso económico, del que estamos muy cerca, por cierto'.
–El Gobierno está utilizando las notas estructuradas como un instrumento de política cambiaria para disminuir la cotización del dólar paralelo, y comienza a hablar abiertamente sobre ellas. –Pero no ha hablado de manera transparente sino opaca. Si quiere aplicar las notas estructuradas como política monetaria debería ser a través de una subasta a través del Banco Central de Venezuela o del Ministerio de Finanzas. La impresión que da, porque ellos no publican nada, es que hay unos pocos banqueros –y probablemente algunos relacionados de ellos– que están haciendo fortunas con ese dinero y no haciendo rico al país.
–¿Por qué es poco transparente la asignación?
–Porque no se sabe ni a quién se asignó, ni cómo, ni cuánto, ni a qué precio. Es casi delictuosa la forma como se hace.
–¿Cree que están obligados a dar a conocer a quienes se le asignan estos instrumentos?
–Absolutamente, porque el funcionario público debe ser transparente. Todo lo que hace debe ser conocido por todos los ciudadanos de la manera más clara posible.
–¿Quiere decir que deberían ser subastadas como los bonos de Pdvsa o los bonos del sur?
–Es que tampoco se sabe cómo han sido entregados esos. Entre las cosas malas que tiene este Gobierno –que son muchas– la falta de transparencia es de las más graves que tiene. Eso genera una enorme corrupción.
Este tipo de asignaciones genera ganancias grandísimas en operaciones donde debería haber unas comisiones mínimas.
–¿Se sabe que hay corrupción en este tipo de transacciones?
–Yo no he visto los papeles, pero en una transacción que se vende a 2.150 bolívares por dólar y después no se sabe qué pasa con ese título, uno presume que debe haber alguna operación poco transparente o incorrecta.
–¿Puede la asignación de notas estructuradas mantener a raya la cotización del dólar paralelo?
–Absolutamente no. El Gobierno creó una ley (Ley contra Ilícitos Cambiarios) para borrar el dólar paralelo; es decir, la Asamblea Nacional contribuyó a eliminar su transparencia.
Evidentemente con tasas de interés por debajo de la inflación, la gente lo que busca es protegerse de esa pérdida de poder adquisitivo. Además, la Comisión de Administración de Divisas tiene graves retrasos en la asignación de dólares, lo que dilata el pago de la mercancía que ya ha sido importada. Esta situación causa presiones tremendas sobre el precio de la divisa.
–La banca ha adquirido estas notas porque están secos de dólares, por el control de cambio. La compra de notas es una vía de obtener además algunas ganancias...
–Redujeron las comisiones porque se dice que han crecido mucho, pero ese argumento revela una gran ignorancia sobre cómo funciona el sistema bancario. Las comisiones realmente crecen por las notas estructuradas.
–¿Cómo es eso?
–En los rubros del balance de los bancos donde están los ingresos por venta por títulos valores están también los ingresos por comisiones y aparecen como que si el crecimiento del rubro completo fuera por el uso de los cajeros automáticos, etcétera, pero en realidad lo que ha crecido son los ingresos por las notas estructuradas.
–¿Está diciendo que las ganancias no han crecido por los servicios que se le prestan a los usuarios sino por la compra de notas estructuradas?
–Es evidente. Los servicios bancarios están congelados desde hace tres años y ahora los redujeron. El volumen de operaciones de la banca no ha crecido; lo que ha crecido es el volumen de depósitos. En cambio, hay bancos que tienen una gran posición en notas estructuradas y allí están los beneficios.
–Las regulaciones han ido en aumento, ¿tenía la banca otra opción para seguir creciendo?
–Hay un problema claro que tiene que ver con tales regulaciones. Con la decisión del aumento de tasas lo que sucederá es que los costos que van en aumento, como el traslado de valores, los sueldos de los empleados, las tarifas por servicio de cajeros automáticos y la entrega de chequera, por ejemplo, no serán aumentados. Esto llevará a que la banca comenzará a deteriorar el servicio debido a que éste no le está dando beneficio. Los bancos son un negocio y han tenido ganancias importantes, porque el Gobierno ha gastado mucho dinero y esos recursos pasan a través de ellos.
La banca es un sistema de tubería por la cual pasa el dinero del Estado. El que le ha aportado las ganancias a la banca ha sido el Estado; es decir, es el gran copartícipe de su crecimiento. Si el Estado le saca su dinero, la banca reducirá dramáticamente su tamaño.
–¿Pero ya está pasando?
–Sí, está empezando a pasar.
–¿Esto no incentivaría más la compra de notas estructuradas?
–Esas compras son el mejor negocio que tiene la banca.
–Pero la cartera crediticia ha crecido y los bancos se habían estado 'despapelando'. –El sector no ha estado creciendo de una manera sana sino en créditos al consumo, estimulados por el incremento del gasto del Gobierno, que permitió que se vendieran muchos vehículos, neveras televisiones, pero no hubo financiamiento para la producción. En el momento en que haya una baja en los gastos del Estado, los créditos al consumo van a sufrir y da la impresión de que el Estado no se dio cuenta de eso cuando aumentó en 4 puntos las tasas de las tarjetas de crédito. ¿Por qué penalizar a los que tienen sus tarjetas de crédito, cuando era el Estado el que los había estimulado? Lo lógico sería liberar las tasas.
–¿Pero las carteras obligatorias no son una contribución a la producción?
–Son un disparate absoluto.
El Estado debería preocuparse para que los créditos respondan a los depositantes. Lo que va a hacer es deteriorar la cartera, y cuando eso pase la banca no tendrá para pagarle el dinero a los depositantes y puede venir una crisis financiera.
–Las notas estructuradas no son un mecanismo transparente pues contribuyen a bajar el dólar paralelo, ¿si su cotización disminuye no se remarcan los precios?
–Mi impresión es que el remarcaje ya se hizo al precio más alto que estuvo el dólar.
Ahora no se sabe a cuánto está, porque con la Ley contra Ilícitos Cambiarios prohíbe conocer su cotización.
–Pero hay avidez por parte de los bancos para comprarlas. –Claro, se dan cuenta de que es lo único barato que hay. Es un gran negocio.
–El Gobierno se ha comprometido en entregarle a todos los bancos porque se dio cuenta de su efecto sobre el dólar paralelo. –Pero tenía que haberlo hecho público e invitar a todos los venezolanos. No lo hacen como tampoco lo hicieron con los de Pdvsa. Yo saqué una cuenta con los bonos de Pdvsa y la utilidad que quedó fue el equivalente a la utilidad de todos los bancos en conjunto durante los años 2004, 2005 y 2006. En una sola operación se ganó más que todas las instituciones juntas en tres años.
–Los bonos de Pdvsa vienen de la petrolera, pero las notas vienen de dinero del Fonden. –Esas notas son un eufemismo. No se necesita que sea un papel sino un vehículo para comprar y vender dólares. Es un mecanismo que encontraron unos señores muy avispados para vender divisas. Si el Estado quiere vender que las venda en el mercado público.
–¿Quiénes se están llevando las ganancias de las notas?
–Aparentemente se la ganan algunos intermediarios y los bancos.
–¿Y por qué los bancos y los intermediarios y no todos los venezolanos? ¿Será porque no tiene mercado secundario?
–Sí lo tiene. Todo el mundo quiere comprar divisas.
–¿La asignación de notas es una manera de seguir restringiendo la divisa a los venezolanos?
–Es un negocio que se les ocurrió y mucha gente se está beneficiando. Nosotros hemos tenido ingresos por 668 millardos de dólares, y si sacamos la cuenta en el Fonden se han podido quedar 200 millardos de dólares, que al 5% serían 10 millardos de dólares en ganancias para el Estado cada año.
Pero nadie sabe cuánto hay en el Fonden. Aquí el Gobierno está perdiendo batallas políticas, pero la guerra la va a perder en la economía, porque va a colapsar.
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| Fecha publicada: 12/03/2008 Fuente: El Nacional Tema: empresas Tags: Emisión de Bonos
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