Las autoridades, hasta anoche, todavía no habían aclarado cuál es la identidad de un hombre que se encuentra recluido en el hospital militar de San Cristóbal, y cuya procedencia aún es un misterio.
Por orden de la Fiscalía Militar, permanece bajo custodia castrense y el acceso a él sigue restringido.
El individuo, de acuerdo con la versión oficial, fue llevado por otro hombre a la clínica La Colonia de Rubio, en Táchira.
Ramón Rodríguez Chacín, ministro de Relaciones Interiores y Justicia, admitió ayer en la rueda de prensa que ofreció en Caracas, que el paciente apenas pudo escribir. 'Se le dio seguridad porque no se sabía si era un paramilitar, un guerrillero o un traficante', explicó el funcionario del Gobierno.
La movilización alrededor de la clínica fue intensa desde el domingo. La institución asistencial privada y sus alrededores fueron militarizados. Efectivos de la Guardia Nacional y de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención tomaron a cargo la seguridad de sus instalaciones. Otros pacientes fueron desalojados del área y vecinos testificaron que un helicóptero aterrizó y despegó de un sector cercano ese día. César Pérez Vivas, ex parlamentario y dirigente del partido opositor Copei, se encargó de generar la polvareda.
Afirmó en la Televisora Regional del Táchira que había recibido versiones según la cual el recluido era 'Joaquín Gómez', miembro del secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y sucesor de Raúl Reyes, asesinado por los militares colombianos en territorio de Ecuador. El dirigente cuestionó la falta de transparencia oficial.
Rodríguez Chacín afirmó ayer que la versión era falsa. Dijo que se comunicó con los cancilleres de Colombia y Venezuela sobre la situación, y que funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas fueron al lugar para tomar las impresiones dactilares del hombre. Éstas, según afirmó, fueron cotejadas también con la base de datos de Interpol.
'Nos informó Colombia que las huellas no coinciden con quien se decía que era: el comandante Joaquín Gómez. Estamos investigando de quién se trata. Puede ser un delincuente, o un bracero colombiano o ecuatoriano'. Agregó que se había establecido que la huellas dactilares tampoco correspondían a otro líder de las FARC.
La cadena de malos entendidos se prolongó ayer en la tarde cuando el Departamento Administrativo de Seguridad Colombia emitió un comunicado en el cual desmintió las declaraciones del ministro venezolano. El texto –citado por la agencia EFE– indica que las tarjetas enviadas por las autoridades de Venezuela no fueron útiles para hacer estudios técnicos. Por ello,fueron solicitadas nuevamente e incluso se ofreció asesoría para hacerlo. 'No es cierto que Interpol Colombia haya dado veredicto sobre las tarjetas decadactilares de Jesús Castro y José Antonio Ortiz Barrera, porque las huellas remitidas por Caracas no son aptas para estudio técnico dactiloscópico'.
Jesús Castro es, precisamente, el nombre con el cual está signada la cama reservada para el paciente, aunque también el hombre se hizo llamar Freddy Martínez según confirmó el coronel (EJ) Nicolás Camacho Romero, director del hospital militar. REGRESAR |