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Nuevamente se habla de modificar artículos del Código Orgánico Procesal Penal y del Código Penal. De este último no digo nada, porque ha tenido tantas reformas que ya no tiene normas que modificar y está desnaturalizado.
Mejor sería botarlo. Pero ante esta propuesta de reformas penales me permito decir las cosas como son para que no sigan con esa real maldad de modificar el Copp y esconder la verdadera intención de resucitar el Código de Enjuiciamiento Criminal, la más criminal de todas las leyes en la historia venezolana y libro del poder policial corrupto y represivo.
En su Crítica al Derecho Penal de hoy advierte el jurista Winfried Hassemer que las reformas penales sorpresivas y frecuentes trasmiten la sensación de inestabilidad y provocan irritación. Siempre y ante situaciones como el de la inseguridad, la impunidad, el retardo procesal o cualquier cosa que un mal alcalde, un inepto gobernador o cualquier funcionario incapaz no pueda resolver con políticas públicas, se recurre a la modificación de leyes, como queriendo decirle al país que las causas de todos los males y de la conflictividad social son las leyes penales. ¡Por Dios! Todas las reformas penales en Venezuela, desde el año 1958 hasta hoy, han fracasado y sólo han traído eso que llaman 'anomia', es decir, ausencia de ley o incongruencia de las normas sociales. Esto crea la peligrosidad del Derecho Penal y permite que se suelten los demonios de la creación de nuevos delitos, aumento de penas, eliminación de beneficios procesales y muerte de la justicia escabinada o justicia de participación popular.
Las reformas penales golpean a los pobres, mientras la delincuencia de clase alta y rica disfruta de impunidad porque los fines de la justicia siguen siendo obstaculizados por magistrados, jueces, fiscales y funcionarios sin probidad y con impericia jurídica. Hoy, no tenemos el cuidado de saber quiénes entran al poder judicial, de dónde vienen y qué hacían. Por supuesto, dañan el proceso revolucionario y luego se culpa a la ley cuando confluyen la debilidad de jueces, los privilegios y la corrupción.
Las leyes, señores diputados, no son 'culpables' de la impunidad ni de la inseguridad. REGRESAR |
| Fecha publicada: 17/03/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: leyes
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