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Qué riñones! ¿Para qué sirven? Estos órganos que tienen forma de frijol están localizados cerca de la parte media de la espalda, justo debajo de la caja torácica, cumplen la función de mantener el equilibrio químico de la sangre al purificar 190 litros de sangre para filtrar unos 1.9 litros de desechos y exceso de agua. También se encargan de la excreción de desechos metabólicos, son responsables de mantener siempre en un volumen constante el agua corporal total y de regular la presión arterial.
Las dos causas de enfermedad renal más comunes son la diabetes y la presión arterial alta. La primera impide que el cuerpo use glucosa (azúcar) en la forma adecuada y al quedarse en la sangre, en lugar de descomponerse, puede actuar como un veneno, a lo que se llama nefropatía diabética.
Mientras la presión arterial alta puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones lo que provoca que no puedan filtrar los desechos de la sangre de forma normal.
El urólogo, Jorge Najak, destacó que se deben controlar los factores de riesgo que pueden producir la enfermedad renal como la diabetes, hipertensión arterial, arterioesclerosis, amiloidosis, lupus eritematoso sistémico y las infecciones bacterianas.
Sostuvo que la proporción de pacientes con esta enfermedad en Venezuela es de 30% de la población, con una prevalencia en las mujeres cuya edad se ubica en la tercera década de la vida, “porque la mujer tienen mayor deficiencia de estrógenos y enfermedad cardiovascular”. Mientras en el mundo se estima se estima que afecta a una de cada 10 personas en el mundo.
Niveles peligrosos Dentro de las pruebas de diagnóstico para detectar una posible falla renal el galeno mencionó los exámenes de laboratorio, el ultrasonido renal, arteriografía renal, biopsia renal, depuración de urea y creatinina.
En un análisis sanguíneo se debe prestar atención a los valores de la urea cuando están por encima de 29, y de la creatinina superan el 1.5. Así como la medición de los niveles de albumina en orina permitiría a muchas personas saber si padecen algún tipo de lesión renal.
Los indicadores de una posible falla renal son la disminución del volumen urinario, signos de hipertensión arterial y glicemia alta. También se habla de una posible pérdida del apetito, presencia de náuseas o vómitos. Las manos o los pies de la persona se pueden hinchar o sentir adormecimiento, y que presente problemas de concentración. Quizás la piel se oscurezca y el paciente puede presentar calambres musculares.
Ante estas manifestaciones se debe acudir a un especialista para realizar los exámenes de rutina y descartar cualquier problema de los riñones.
Najak agregó que estos pacientes deben evitar algunos fármacos como nefrotóxicos y antibióticos, y consultar al especialista antes de tomar cualquier medicamento. En cuanto a la alimentación disminuir el consumo de proteínas, sodio, grasas y carbohidratos; y si tienen insuficiencia renal deben moderar la cantidad de líquidos que ingieren.
Prevención como rutina El tratamiento de la enfermedad renal se orienta a tratar la diabetes y las infecciones, cuya complicación puede derivar en insuficiencia renal crónica terminal, donde la única opción es la diálisis, como el proceso médico artificial que filtra los productos de desecho y permite eliminar el exceso de líquidos del organismo.
“Es básico el control de enfermedad del colágeno, la diabetes y la tensión arterial, porque la mayoría de los padecimientos renales terminales son causados por ellas”, indicó. Se destaca la importancia de considerar el riñón como un cuidador de las enfermedades cardiovasculares y un indicador de que algo empieza a fallar. Los enfermos renales sienten que su padecimiento representa la pérdida de una capacidad, porque su cuerpo ya no fabrica orina, de ahí lo valiosa que es una cultura preventiva a través del control constante de la diabetes y la tensión arterial.
Recomendaciones alimenticias
Los enfermos renales deben evitar al máximo aquellos alimentos que por sus cualidades exigen mayor esfuerzo a los riñones, como las proteínas que se encuentran, sobre todo, en la carne, el pescado y los huevos.
Las personas que tienen alto el colesterol son más propensas a sufrir un problema renal, de ahí la importancia de una reducción en el consumo de grasas, al igual que una la misma ingestión limitada de azúcares en el caso de los pacientes diabéticos.
El potasio también puede llegar a ser perjudicial, ya que contiene sustancias que se eliminan mal por el riñón y por tanto se acumulan en la sangre y pueden resultar peligrosas. Estas sustancias aparecen sobre todo en frutas como la naranja, limón y plátano y en los frutos secos.
La hipertensión daña una serie de órganos entre los que se encuentran los riñones. Por tanto, es aconsejable reducir el consumo de sal en las comidas pues en exceso tiende a subir la presión arterial y con ello perjudica a los riñones. REGRESAR |
| Fecha publicada: 19/03/2008 Fuente: Quinto Día Tema: salud
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