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Los pescadores de Anzoátegui, en especial los que habitan en Lechería, cumplen hoy una semana sin navegar, porque se lo impidió el mar de fondo que afectó la zona costera de Venezuela.
Estos trabajadores esperan reanudar la actividad entre hoy y el próximo jueves. Los representantes del Centro Nacional de Alerta y Pronóstico Hidrometeorológico notificaron que el mar de fondo tiende a bajar y que desde ayer se levantó el alerta, que impedía el zarpe de embarcaciones pequeñas.
Sin embargo, los días santos fueron duros para los pescadores, pues la mayoría suele trabajar en la isla La Borracha y las isletas de Píritu, pero la condición del mar en esas zonas fue crítica. 'No se pudo navegar, mucho menos pescar. Cuando el agua está tan revuelta los peces no se consiguen', manifestó el pescador Simón Serrano.
Según el Cenaph, durante la Semana Mayor, las olas alcanzaron los 3,5 metros de altura. Afortunadamente, la marea ha bajado y según los monitoreos realizados el fin de semana, el oleaje volverá a su normalidad en los próximos días.
Para Argenis Ferrer, la crisis comenzó el Jueves Santo, pero ya un grupo importante de pescadores había suspendido las actividades desde el martes. 'Para uno el mar de fondo no es sorpresa, eso ha ocurrido toda la vida. Claro que nos afecta económicamente, pero uno toma previsiones porque no todo el tiempo el mar está en condiciones para pescar', dijo Ferrer, quien tiene más de 40 años pescando.
Andrés Serrano comentó que por la fuerza de la marea varias embarcaciones fueron afectadas. 'Unas se rompieron y a otras se les dañó el motor'.
Ante la angustia de que los botes continuaran sufriendo los embates del mar, un grupo de pescadores que hace vida en el casco central de Lechería trasladó sus embarcaciones hacia la marina de Inbuca, situada en los canales. 'Eso fue el jueves y en la madrugada la Guardia Nacional nos sacó. Nos dijeron que allí no podíamos resguardar los botes. Durante esta contingencia las autoridades fueron incapaces de prestarnos ayuda. Simplemente, nos dijeron que ese sector es privado', dijo.
Serrano contó que varios pescadores tuvieron que irse mar adentro, pese a la advertencia hecha por Protección Civil de no permitir la navegación de embarcaciones pequeñas.
'No nos quedó otro remedio. Aunque la marea estaba terrible y pasamos momentos duros, irnos mar adentro y pernoctar allí fue la solución para no perder los botes', destacó Andrés Serrano.
Historia repetida.
Los pescadores de la zona advierten que esa historia se repite cada vez que hay mar de fondo u ocurre cualquier fenómeno natural. 'No sólo se afecta la pesca, sino que perdemos los botes', afirmó.
El problema se presenta porque los pescadores no tienen un buen centro de aperos ni se ha construido un espigón ni muelle, para que resguarden sus embarcaciones.
Simón Serrano destacó que llevan años solicitando a las autoridades mejoras para estos trabajadores.
'El centro de aperos es muy pequeño y donde colocamos los botes es mar abierto, así que sufrimos todos los embates de la naturaleza'.
Ferrer también hizo el llamado para que se construya un espigón y el muelle, porque 'es vital para nosotros', manifestó.
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