Los cambios de conducta en los jóvenes pueden ser un indicio de que están consumiendo drogas. Por ello, es necesario que los padres de familias se mantengan alertas y aprendan a identificar esa situación antes de que sea demasiado tarde.
Las alteraciones en la personalidad suelen ser unas de las primeras señales de que eso está ocurriendo, pues quienes consumen sustancias se vuelven más intolerantes, irritables, se aislan y si eran normalmente sociables se tornan más callados, explica la psicóloga clínica Vicky Durán, directora del Centro Psicológico Médico y Familiar (Censimed).
Otras manifestaciones visibles son que empiezan a dejar de hacerlas cosas que hacían antes, como por ejemplo ir al liceo o al trabajo; no colaboran con las actividades de la casa, cambian y descuidan su vestimenta, y muchas veces son menos preocupados por su aseo personal.
Dependiendo del tipo de drogas que consuman, presentarán un toque de hidratación en la piel, enrojecimiento de los ojos, palidez en la cara, pérdida o aumento de peso, y comienzan a tener dificultades respiratorias, insomnio o demasiado sueño. También se vuelven mentirosos, manipuladores, tienen un discurso contradictorio, empiezan a justificar su comportamiento y a tener conflictos con la familia por los señalamientos que les hacen.
¿Qué hacer? La especialista dice que cuando exista sospecha de consumo, la familia debe confirmarlo mediante una conversación con el joven, donde reine la confianza, sin juzgarlo de antemano.
'Deben expresarle lo que están observando y preguntarle si hay la posibilidad de que esos cambios se deban a alguna alteración en su estilo de vida, como el consumo de drogas, pero no hacer la acusación directa'. Explica que el muchacho seguramente lo negará, pero existe también la posibilidad de llevarlo a un especialista en adolescencia para que detecte si está consumiendo drogas o de practicarle un examen toxicológico en algún laboratorio.
LA PREVENCIÓN ES FUNDAMENTAL
La farmacodependencia es una enfermedad que muchas veces no se cura porque requiere de un tratamiento a largo plazo, afirma la psicóloga Vicky Durán.
Por ello, considera necesario trabajar en los valores familiares, donde se establezca una buena comunicación con los hijos, para evitar que estos caigan en problemas de drogadicción, ya que reforzando esos valores es menos probable que eso ocurra.
'Si tenemos una familia disfuncional, unos padres ausentes, muy castigadores, que no se comunican ni le dan confianza a sus hijos, y tenemos un ambiente propicio para las drogas, hay más probabilidades de que el muchacho consuma'.
La educación es igualmente importante. La especialista recomienda hablarle a los hijos sobre los tipos de drogas, las consecuencias del consumo, los factores de riesgo y explorar qué saben ellos y si les han ofrecido alguna sustancia. REGRESAR |