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En el pasado, un 'bebé gordito' era un 'bebé sano' y se pensaba que la gordura desaparecería cuando el niño creciera. Hoy, eso es una falacia. La obesidad o exceso de acumulación de grasa debe evitarse desde los primeros meses de la vida e, incluso, desde el seno materno. La edad de aparición de la obesidad infantil, en casi la mitad de los casos, es antes de los dos años. Cerca del 80 por ciento de los adolescentes obesos padecerá este trastorno metabólico en la edad adulta. Entre las consecuencias que se derivan de ella se encuentran el incremento de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia o inadaptación social. Es lo que dicen los obesólogos.
La obesidad en la infancia compromete su salud ya que se pueden diagnosticar problemas como diabetes tipo 2, hipertensión arterial y niveles altos de colesterol.
Aparte de eso, los niños pueden desarrollar problemas psicológicos. Las bromas, la intimidación o el rechazo por parte de sus iguales, pueden llevarles a que tengan una baja autoestima. Son marginados por el aspecto que tienen, y todo ese cuadro genera trastornos de bulimia, anorexia, depresión, lo que puede llevarles a tener hábitos extremos como el consumo de drogas y otras sustancias nocivas.
MALES DE LA OBESIDAD INFANTIL
Los especialistas en obesidad infantil indican que son muchos los males que puede causar en niños y adolescentes y entre ellos se encuentran afecciones de huesos y articulaciones, imposibilidad para desarrollar deportes u otro ejercicio físico por la dificultad para respirar, cansancio y alteraciones del sueño. Igualmente se presentan ciclos menstruales irregulares en niñas obesas.
LA COMPUTADORA Y LA TV
Una experiencia estadounidense ha demostrado que limitar las horas que los niños ocupan con la televisión y el computador, permitiría reducir el índice de obesidad. El experimento se llevó a cabo durante dos años con 70 familias de Buffalo (en EE.UU.), que respondieron al llamamiento de un anuncio publicado en los periódicos por un grupo de investigadores de la universidad de dicha localidad. Tal y como describen los autores en las páginas de la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, los niños participantes en el estudio tenían entre cuatro y siete años y se encontraban en el rango más alto de sobrepeso de su edad y sexo.
Además, todos pasaban una media de 14 horas semanales viendo la 'tele' o jugando en el ordenador.
Los especialistas comenzaron por reducir un 10% sus horas semanales frente a la pantalla, y siguieron aumentando las restricciones hasta alcanzar 50% con respecto al principio. Como incentivo, los niños que lograban ir cumpliendo metas recibían 25 centavos de dólar y podían ir rellenando un tablón con pegatinas de colores que representaban sus logros. A cada uno le dieron un regulador de horario para ver televisión, que ellos manejaban, de acuerdo con sus instructores.
El resto de los niños del ensayo, con los mismos problemas de sobrepeso y sedentarios que sus compañeros, fueron asignados a un grupo de control, es decir, sin ninguna restricción de horas de televisión o videojuegos. En los dos grupos, y durante dos años, los científicos evaluaron cada seis meses su índice de masa corporal, el consumo de televisión, las horas dedicadas a la actividad física, así como la ingesta de calorías. Al acabar el trabajo, los niños con el aparato limitador en su casa habían reducido una media de 17,5 horas semanales su consumo de televisión. En el otro grupo de niños, este hábito se redujo también aunque sólo 5,2 horas menos a la semana. También el índice de masa corporal y el consumo de calorías habían descendido en los niños que pasaban menos tiempo frente a la pantalla.
'Está demostrado que ver la televisión se relaciona con el consumo de comida rápida y refrescos que aparecen en los anuncios', explican estos especialistas. Por ejemplo, añaden, la aparición de algunos productos 'incrustados' en los dibujos animados pueden promover su consumo entre los escolares, 'que acaben relacionando el hábito de ver la `tele’ con el hecho de comer'.
SABIO CONSEJO
El editorial, que firma Steven Gotmaker, especialista de la Universidad de Harvard (EE.UU.), dice que los niños mayores de dos años no deberían ver la televisión más de dos horas al día, mientras que los menores de esa edad no deberían verla en absoluto. 'Este tipo de innovaciones', se felicita, 'puede ayudar a los padres a convertir estas recomendaciones en una realidad'.
Y los autores les adjuntan otro consejo más en su conclusión: 'Instalar una televisión en el cuarto de los niños puede incrementar el riesgo de obesidad más aún que si la pantalla está en espacios comunes del hogar, y además puede dificultar la labor de control de los padres'. En opinión de los autores, estos resultados demuestran que este tipo de cambios en el entorno doméstico puede tener gran importancia para prevenir el sobrepeso infantil REGRESAR |
| Fecha publicada: 26/03/2008 Fuente: El Mundo Tema: salud
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