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Con la misma insistencia con que se ha hablado de Hugo Chávez como resucitador de la actividad política en los sectores populares de nuestro país, se habla también de él como del creador de una verdadera diplomacia venezolana. Encontraremos más y mejores argumentos para demostrar la mayor justeza y veracidad histórica de la última afirmación respecto a la primera. Cincuenta años antes de la irrupción de Chávez en la política, por ejemplo, los jóvenes partidos políticos que emergieron de la transición del gomecismo, lograron que la mayoría de los venezolanos, para entonces habitantes de un país fundamentalmente rural, se implicaran de manera decisiva en actividades políticas. Fueron los años del primer gobierno de Acción Democrática y de la resistencia y la oposición a la voluntad de Pérez Jiménez de retornar a las formas dictatoriales de gobierno. En el resurgimiento de la democracia que se diera en los años finales de la década de los cincuenta del siglo pasado también fue decisiva la participación de los sectores populares. En cambio, de diplomacia nacional, entendida como actividad del Gobierno encaminada a vincular más amplia y profundamente la vida del país con la de los otros, apenas si se puede hablar de muy parciales y limitados balbuceos. Chávez, en cambio, desde la llegada al poder, ha tratado de poner en práctica una estrategia, ciertamente improvisada y arbitraria, orientada a vincular el pensamiento y la acción de los venezolanos con la economía, la política y las actividades culturales de países que hasta ahora nos parecían remotos y totalmente ajenos a nosotros.
Esta expansiva y novedosa política exterior practicada por Chávez desde que llegó al poder ha sido bautizada como 'Petrodiplomacia'. Pienso que el término lo acuñó, de manera tardía y precipitada la periodista Pascale Bonefoy M., cuando publicara en el diario argentino La Nación (edición on line) de del 15 de mayo del 2005 un reportaje titulado Petrodiplomacia bolivariana. En este reportaje, consagrado fundamentalmente al análisis de de lo ocurrido en la Primera Cumbre de la Liga Árabe y la Comunidad Sudamericana de Naciones, Pascale Bonnefoy, establece muy claramente los fundamentos de esta nueva diplomacia venezolana.
Del objetivo de la misma nos habla con estas textuales palabras de Chávez: 'Se acabaron las pretensiones hegemónicas de una potencia o superpotencia que pretende ser la dueña del mundo y dictarle los códigos de conducta y los modelos políticos y económicos' Para develarnos la base material de esta nueva estrategia diplomática, la autora nos presenta el pensamiento que sobre la materia hiciera María Teresa Romero, escritora e investigadora de Ciencias Sociales de la Universidad Central 'El uso del petróleo como arma diplomática no es nuevo en la política venezolana, pero el gobierno de Chávez ha extremado esta estrategia, ofreciendo oportunidades de negocios en varias órdenes igualmente estratégicas, firmando acuerdos de petróleo y gas, así como aportando ayuda, donaciones y facilidades petroleras a una gran cantidad de países en especial a los del Tercer Mundo. La diplomacia petrolera de Chávez busca tomar distancia de EE.UU, mientras estrecha lazos petroleros con China y América Latina' Volveremos a indagar en Balanza sobre el gran malentendido que representa designar a la política exterior de Chávez como Petrodiplomacia. REGRESAR |
| Fecha publicada: 28/03/2008 Fuente: TalCual Tema: petroleo
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