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N o entiendo cómo todavía hay quien se sorprenda en Venezuela cuando un tribunal de cualquier instancia exonera de culpas en corruptelas a los familiares de un alto funcionario. Porque me parece bien que juristas con historial y alta talla como Alberto Arteaga, sigan arando en el mar de las leyes venezolanas cuando hechos como los acontecidos esta semana en un juzgado menor de Barinas atentan contra la letra más constituyente, pero me resulta sorprendente que el resto del universo del que formamos parte los no entendidos, estemos cayendo en la provocación de alarmarnos porque un juececillo de la menor ralea exculpa a los padres y a un hermano del Presidente.
Alarma deberíamos sentir cuando un diputado cualquiera salta del más oscuro anonimato a los grandes titulares de la prensa caraqueña, con el anuncio de una demanda contra la familia Chávez. ¿O es que alguien en su sano juicio puede creer que ese juicio tiene curso hoy en Venezuela? Una causa negada al nacer debe tener otra causa, me digo. Sobre todo si, como es el caso, la familia del Presidente está de boca en boca desde hace rato entre sus paisanos por culpa de su riqueza. ¿Mal habida? No lo sé. Todavía están frescas en mi memoria las palabras del general Rubén Rojas Pérez, yerno del ex presidente Caldera, cuando al investigarlo por enriquecimiento ilícito durante el gobierno de su suegro le preguntaron cómo es que podía tener, si no, tanto ganado, y el general les dijo: 'las vacas paren'.
Yo no sé si las vacas le parieron a los Chávez en Barinas, pero el único que parece no darse cuenta es el diputado oficialista que los denuncia. En el pueblo de los Chávez cualquiera puede enterarse de lo que tan nutrida prole regenta. Que alguno de ellos adquirió hace tiempo la finca 'Así es mi tierra'. Que a otro, un Hércules de la Fuerza Aérea le llevaba los viernes un BMW para pasarse el fin de semana con sus taitas. Que un tercero tiene hoteles con un consorcio extranjero. Que cada tanto, alguien va y les destroza una camioneta. En fin, que usted va a Barinas sin proponerse nada y sale convencido de que la fortuna le sonríe cada vez más a esa casta.
En 1999, un tal sargento Burguillos, cercano a las juventudes del proceso, acusó al general Rojas Pérez de tener en su poder una millonada. 'Queremos que él explique al país', decía, 'de dónde sacó ese dinero, pues es imposible que haya acumulado ese monto con el sueldo que devenga y que no supera los 2 millones de bolívares mensuales'. Nosotros no sabemos el sueldo que devenga ninguno de los Chávez, ni si lo que devengan alcanza para aparecer en Hola reseñados. Pero me temo que si los diputados siguen en la onda de denunciarlos, más temprano que tarde, alguien volverá a espetarnos que las vacas paren. Y que es pura leche lo que les ha tocado. REGRESAR |
| Fecha publicada: 31/03/2008 Fuente: TalCual Tema: politica
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